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Celia Cruz
La Guarachera del
Siglo
Parte I
Figura
estelar de la música afrocubana, ella ya tiene un lugar asegurado en la
historia del género. Su carrera de más de cinco décadas fue reconocida en
todo el mundo. Y no se trata de una frase hecha: Celia es admirada en
todos los continentes, desde el Japón hasta Zaire, desde Canadá a Francia
su obra ha merecido el favor popular.
Se va a cumplir un año de su partida física, pues su presencia en la
historia musical mundial se mantiene indeleble. Cierto es que antes y
después de la misma, ella ha sido motivo de merecidos homenajes y reseñas
dedicadas a su trayectoria, llevadas a cabo por personas con más autoridad
y conocimiento que quien esto escribe.
Aunque en algún momento parezca serlo (reseñar su extensa carrera parece
hacerlo inevitable) estas notas solo son, desde la perspectiva de un
aficionado peruano que sólo la vió en tarima dos veces, un recuento de
hechos y sensaciones alrededor de su persona.
En mi país, más de tres generaciones oyeron y bailaron sus canciones. De
ella me hablaba mi abuelo cuando me veía comprar mis primeros LPs de Salsa
y también lo hacía mi mamá, cuando me encontraba solo en la sala de mi
casa oyendo su música, tanto los viejos LPs con la Sonora como los nuevos
de la Salsa de entonces, sin ocultar su admiración por quien también
alegró su niñez.
No se sabe con exactitud cuando la historia empezó. Es algo que Celia, muy
cuidadosa, siempre trató de mantener en secreto. Sin embargo estimamos que
el año de su nacimiento está entre 1924 y 1927.
La fecha y el lugar, por el contrario, la misma Cruz las ha mencionado
incluso en algunas de sus canciones. Ella nació un 21 de Octubre (el mismo
día del panameño Cristo de Portobelo, como le dice a Ismael Rivera en la
versión en vivo de Cúcala con la Fania All Stars) en el 47 de la calle
Serrano, entre Enamorados y Santos Suárez (como ella canta en el Trátame
como soy del Homenaje a Benny Moré II de Tito Puente), en La Habana, Cuba.
Ella era la segunda de cuatro hermanos, pero vivía juntos a otros trece
niños, entre hermanos, primos y sobrinos criado por Simón Cruz y Catalina
Alfonso, sus padres que la bautizaron como Celia Caridad. Siendo una de
las mayores, Celia ayudaba a hacer dormir a los menores cantándoles,
haciendo los primeros usos a esa voz, que ya creaba comentarios. Sin
embargo, nada hacía presagiar una futura carrera musical, ya que como ella
recuerda, su aspiración era ser maestra.
Pero nadie escapa a su destino y, alentada por su primo Serafín, se
inscribe y gana el popular concurso "La Hora del Té", que la emisora Radio
Mil Diez - García Serra (administrada por el Partido Socialista Popular,
que con el tiempo se convertiría en el Partido Comunista de Cuba)
organizaba buscando nuevos talentos para la música. Celia cantó el tango
"Nostalgia"
Orientada por su padre, y tras terminar sus estudios en la escuela pública
República de México, se inscribió en la Escuela Normal para Maestros,
cantando en esporádicos shows amateurs que le permitían solventar dichos
estudios. Al graduarse busca consejo entre sus profesores y uno de ellos,
con mucha razón la insta a abandonar su carrera de maestra, al darse
cuenta del talento de la joven alumna: "Como cantante ganarás en un día,
lo que como maestra podrás ganar en todo un mes". Celia se inscribe en el
Conservatorio de Música de La Habana y apoyada por su madre, vence la
resistencia paterna, y perfecciona sus condiciones vocales.
Su ídolo de aquel entonces era la Emperatriz del Danzonete Paulina
Alvarez, también negra y de timbre vocal impresionante como la joven
Celia, quien empieza a presentarse en diferentes emisoras radiales como
Radio Progreso Cubana, acompañada por pianistas como Candito Ruiz e
Isolina Carrillo (la autora del recordado "Dos Gardenias"). En la radio
CMQ, ubicada en Monte y Prado, canta con la orquesta dirigida por David
Rendón y en la radio Mil Diez vocaliza sus primeros temas afros como "El
cabildo de la Mercé", "Pa'congrí", "Mi yalé", "Tuñaré" y "Ruego a Changó".
Alterna en el famoso espacio "La Suprema Corte del Arte" con Elsa
Valladares y Aurora Linchetti y en otros escenarios (como el Teatro Martí
y la emisora Unión Radio) con figuras ya consagradas como Rita Montaner,
Zoraida Marrero, Ester Borja, Ignacio Villa "Bola de Nieve" y los maestros
Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona.
Su primer pago profesional lo recibe en el Teatro Fausto donde se integra
a la revista Las Mulatas de Fuego, junto a las vocalistas Elena Burke y
Vilma Valle, además de un grupo de bailarinas. En Radio Cadena Suaritos
alterna con Obdulio Morales, Xiomara Alfaro, Mercedita Valdés y con la
orquesta dirigida por Leonardo Timor. Se dice que de aquel entonces son
sus primeras grabaciones.
Su repertorio se basaba en cantos afros y románticos, sintiendo
predilección por el bolero hasta que actúa en Radio Cadena Azul donde
recuerda que Isolina Carrillo le aconseja: "Muchacha, tú eres de color y
nosotros no tenemos mucho campo con lo romántico. Tienes que cantar afros
y guarachas. Me montó Que vengan los rumberos, de Eliseo Grenet, y otros
temas parecidos''.
Su primera gira internacional ocurre en 1948 con Las Mulatas de Fuego,
producida por Roderico Neyra "Rodney" y abarca México y Venezuela donde
actúa en el Festival de Maracaibo y canta con Leonard Melody y su orquesta
los temas "Se acerca la comparsa" y "Comparsa barracón" y con la gran
banda de Luis Alfonso Larraín las melodías "La mazucamba" y "Quédate negra".
De regreso, siempre con Las Mulatas de Fuego llega al afamado cabaret
Tropicana y es acompañada por la Gloria Matancera, volviendo a la Cadena
Radial Suaritos interpretando temas como "El cangrejo y la langosta", "Cosas
mejicanas" y "Whispering".
El gran salto en su naciente carrera profesional ocurre en 1950 cuando
Rogelio Martínez, director de la reputada Sonora Matancera, la contrata
para reemplazar a la boricua Mirta Silva. Celia debuta con el grupo el 3
de Agosto cantando "En el tiempo de la colonia" y "No queremos chaperona".
Al principio el cambio fue resistido por los productores de la disquera
Seeco, quienes no entendían como Rogelio cubría la vacante de la muy
popular Silva con una novata, pero Martínez la brinda toda su confianza,
la cual Cruz no decepciona con sus grabaciones debut con el grupo: "Cao
Cao Maní Picao" y "Mata Siguaraya", realizadas en Enero 1951, que causan
grata impresión entre los fanáticos de la, ya por entonces, más popular
Sonora en toda Cuba

Celia se
adaptó con facilidad al simple pero efectivo esquema que la Matancera le
brindaba, ya que hasta entonces estaba acostumbrada a ser acompañada por
orquestaciones con mayores matices musicales y de más posibilidades
armónicas. Debuta en la televisión de la isla en el popular espacio
Cascabeles Candado y es contratada para poner su voz en varios comerciales
tanto radiales como televisivos.
Paralelamente, Cruz participa en espacios como Noche Cubana y El Show de
Arau alternando con El Cuarteto de Aída y con la orquesta de Julio
Gutiérrez. Es invitada para actuar en una radionovela en Radio Progreso,
dirigida por Bernardo Pascual, esposo de la recordada Delia Fiallo, y gana
el premio a la mejor actriz radial del año.
Celia y la Matancera obtienen fama no solo en la isla, en especial por sus
actuaciones en Radio Progreso, sino en América Latina y los Estados Unidos.
A comienzos de 1953, apenas retirado Bienvenido Granda, visitan Venezuela,
Costa Rica, Panamá y Colombia, con un gran suceso.
El cine también les abre las puertas (aparecen en cinco películas: Una
Gallega en La Habana, Olé Cuba, Salón Mexico, Affair in Havana, Rincón
Criollo, Piel Canela y Amorcito Corazón) y los éxitos durante todos los
50s son numerosos. Considero que mencionarlos sería más que redundante,
puesto que forman parte del colectivo musical desde esa década hacia
delante. Se dice que a Perú empiezan a llegar esos discos de Celia con la
Sonora y a ser difundidos por personajes como Augusto Ferrando,
ocasionando la primera llegada del grupo a Lima y, por separado, la
primera visita de Celia a Perú, donde es acompañada por la Sonora de Ñiko
Estrada.
Ese
mismo año Celia visita México donde la identifican con el bolero "Tu Voz"
y también llega con la Sonora a Estados Unidos en el mes de Abril a
recibir su primer Disco de Oro. En New York la Matancera y Celia alternan
por primera vez en el antiguo Saint Nicholas Arena con el timbalero
boricua Tito Puente con quien cantaba por entonces Vicentico Valdés (que
también había grabado con el conjunto)
Siendo la principal voz femenina de la Sonora, Celia sale de Cuba con el
conjunto el 15 Julio de 1960, un año después que Fidel Castro toma el
poder, para nunca más volver. La gira era hacia México y se cuenta que
Rogelio, ya estando todos en el avión, les dijo "Este viaje no tiene
regreso".
Es conocido por todos que, con el tiempo, ella se volvió anti-castrista
declarada, aprovechando cualquier ocasión o entrevista para mencionarlo
con orgullo y convicción. Su postura tuvo como respuesta el veto o "desconocimiento
intencionado" del régimen gubernamental de la isla hacia ella y su carrera,
incluyendo el tema personal ya que fue negada a volver a la isla incluso a
la muerte de su madre el 7 Abril 1962.
Tras establecerse un año en dicho país, viajan a Los Angeles (donde actúa
con la Sonora regularmente en el Hollywood Palladium y adquiere la
ciudadanía norteamericana) y luego a New York, donde el interés por la
Sonora decae. En general la atención por lo latino en Estados Unidos había
mermado, motivado especialmente por el furor del rock and roll.
En lo personal, Celia da un paso trascendental al contraer matrimonio, el
14 Julio de 1962, con el trompetista de la Sonora, Pedro Knight, quien se
convertiría en su manager y director musical. Para saber la importancia
del rol de Knight en la carrera de su esposa, recordemos lo que alguna vez
comentó Louie Ramírez: "Cuando la discusión acerca de cómo cantar ó tocar
mejor una parte aumenta, todos volteamos hacia Pedro. El, tranquilo en una
esquina y con los brazos cruzados, escucha la discusión y cada punto de
vista y entonces dice sí o no". La unión con Knight coincide con la
separación de ambos de la Sonora Matancera, ocurrida en 1965 tras grabar
sus últimas producciones.
Celia firma contrato con Tico en 1966, año de su segunda visita a Perú,
empezando a trabajar con Tito Puente, con quien graba una serie de
valiosos LPs, poco aceptados comercialmente. Son tiempos difíciles para la
cantante, quien permanece lejos de las grandes preferencias. En realidad,
era un fenómeno general para la música latina, ya que la juventud prefería
masivamente el rock and roll. Establecida en la Gran Manzana, Celia viaja
esporádicamente a México donde graba algunos LPs con las bandas de Memo
Salamanca y Juan Bruno Tarraza.

Puente recuerda como conoció a Celia
músicalmente: "Yo estaba escuchando la radio en Cuba, cuando oí su voz por
primera vez. No lo podía creer. Su voz era tan poderosa y llena de
energía, que juraría estar oyendo a un hombre. Nunca había escuchado
cantar así a una mujer". Ciertamente, esa era la cualidad principal de
Cruz. La potencia de su voz unida a una especial forma de enfrentar el
son, la guaracha y el guaguancó. Famosa también por su solvencia al cantar
letras santeras, Celia tampoco desentonaba con el bolero.
En resumen, se trataba de una valiosa
cantante, que se encontró de nuevo con una masiva audiencia cuando fue
reclutada por Jerry Massucci para la Fania. Era 1973 y Celia había
retornado a radicar a México, algo decepcionada de la pobre aceptación que
sus grabaciones recientes habían obtenido en New York.

Estar en
Fania (o Vaya, la división del sello principal) era estar en el centro del
imperante movimiento salsero. Celia empieza su relación con la disquera
grabando con Larry Harlow el tema "Gracia Divina" de la ópera Hommy,
presentada en el Carnegie Hall el 29 Marzo de ese año. Se cuenta que en
aquella sesión de grabación la cubana dió una muestra de su gran calidad
interpretativa al grabar su número sin ensayo previo alguno, quedando esa
versión en definitiva en el LP, sin necesidad de repetirse.
En 1974 empieza su asociación con el dominicano Johnny Pacheco, grabando
seis discos de gran resultado en ventas, el primero de los cuales incluía
el Toro Mata, del peruano Carlos "Caítro" Soto de la Colina, tema que la
cubana había aprendido en su tercera visita a Lima, ocurrida un año antes.
A propósito, recuerdo que una noche de hace pocos años, saliendo de una
presentación de Dave Valentin en Lima conocí al maestro Caitro Soto, quien
al saber que nos ocupábamos de difundir el género, se quejó y nos pidió
apoyo para reclamar una supuesta falta de pago de regalías de Fania, por
las ventas de la versión salsosa de su tema en la voz de Celia.
Volviendo a la historia, la Cruz pega con Pacheco "Quimbara", "Cúcala",
"Canto a La Habana", "Tres días de carnaval", "Lo tuyo es mental", "La
vara y la moneda", entre otros, y el "biográfico" "La dicha mía".
Es la atracción principal de la Fania All Stars, con la cual graba en el
Roberto Clemente de Puerto Rico el inmortal "Bemba colorá" y visita no
solo el continente americano, sino que llega a Europa, Asia y Africa.
Ataviada de estrambótica vestimentas, llamaba la atención la emergía que
ponía en el escenario, causando verdadero furor entre el público que la
hizo su favorita. La maquinaria publicitaria del sello de Massucci relanza
su carrera y la convierte en la "Reina de la Salsa" o "Reina de la Música
Latina".
Los 70s marcaron la época de oro de Celia en la SALSA, que la volvió una
de sus figuras más representativas, sin haber tomado parte en el
nacimiento del movimiento. La crítica especializada también se rindió
hacia la "Guarachera de Cuba", siendo nombrada sucesivamente como la mejor
cantante femenina. Por entonces, graba su primer LP con Willie Colón (destaca
el super hit "Usted abusó"), un disco marcado por la innovación y el
estilo "panamericano" de los arreglos del trombonista, bien complementados
por la voz de la guarachera.
Es un hecho que, a diferencia de otros intérpretes contemporáneos suyos
que nunca se adaptaron al nuevo estilo musical de dicha década (ejemplo
Daniel Santos o Celio González sólo para mencionar un par de nombres),
Celia supo aprovechar el apoyo publicitario con que contó y tuvo el
talento necesario para convertirse en la voz femenina salsera por
excelencia.
Dicho en otras palabras: un nuevo aficionado que escuchara por entonces
sus discos con Willie, Pacheco o la Fania, aceptaría de inmediato que se
trata de una "cantante salsera", sin distinguirla de otros vocalistas como
Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Andy Montañez o Frankie Hernández y nunca
imaginaría que esa misma voz ofreció dos décadas atrás una serie larga de
éxitos con un sonido como el de la Matancera, con una solvencia y
propiedad propios también para el estilo de aquel entonces en Cuba.

En una
actuación con la Fania en 1977, se une por única vez en la tarima con el
Sonero Mayor Ismael Rivera, haciendo un sensacional contrapunto en el tema
"Cúcala". Se reencuentra con Tito Puente en los dos homenajes a Benny Moré
(años 77 y 78), el primero de los cuales recibe un premio Grammy. El New
York Daily New la nombra Mejor Vocalista Femenina en el 77 y 79, lo mismo
que lo hace la prestigiosa revista Billboard en 1978.
Con el All Stars nos regalaría por entonces la deliciosa versión en
estudio del tema "Isadora" y en 1979 graba un LP con la Sonora Ponceña,
que incluye el peruano "Fina Estampa" de Chabuca Granda y el "Soy
Antillana" de la boricua Marilyn Pupo, que se convierte en éxito
significativo en el Caribe, al proclamar que ella no solo es cubana, sino
también puertorriqueña y en general antillana. La realidad nos diría que
Celia no sólo era antillana, ya que, como dijimos al comienzo, su arte
desbordó fronteras.
En los 80s, Celia mantenía su lugar privilegiado en el mundo salsoso. En
1981 el colombiano Umberto Valverde le dedica su libro Reina Rumba,
evidencia del aporte importante de la sonera a la cultura popular
latinoamericana. Sigue grabando con el All Stars y con Colón hace un nuevo
disco que incluye temas como "Apaga la luz", "Dos jueyes", "Mi caso" y
"Latinos en Estados Unidos".
En 1982, se reencuentra con la Sonora Matancera en el disco Feliz
Encuentro, donde nostálgica y emocionada sonea: "está tocando Papaíto/
también cantando Rogelio/ y está cantando Caíto/ miren qué bonito sueño".
Un año después graba con Ray Barretto y Adalberto Santiago el Tremendo
Trío que trae "Nadie se salva de la rumba", "Debes callar", "Así empezó el
son montuno" y "Derrepente", mientras que en 1985 participa en el último
Homenaje al Beny de Puente y graba el último de sus seis LPs con Pacheco.
Ese mismo año hace un concierto con Tito Puente en el Centro de Bellas
Artes de San Juan Puerto Rico y en 1986 graba el Viva la Charanga con
Fania All Stars y es invitada por la dominicana Angela Carrasco para el
tema "La Candela". Ese año recibe la Medalla de honor Ellis Island,
otorgada por la National Ethnic Coalition.
En 1982 Celia Cruz actúa por vez primera en la Feria del Hogar de Lima,
Perú. Repite la Feria en 1984 (año en el que también actuaron Rubén Blades
con los Seis del Solar y José "Cheo" Feliciano con Louis García), primera
vez que la veo en una tarima, acompañada de Aníbal López y la Unica.
Sin embargo mi recuerdo principal con Celia ocurre en Agosto 1987, cuando
recibe el New York Music Award a la mejor artista latina y llega a Lima
con la orquesta de Tito Puente. Acababan de realizar una recordada
presentación en el teatro Apollo de New York y se habián presentado en el
show de entrega de los Grammys americanos cuando los peruanos pudimos
apreciar en tres noches consecutivas a Celia y Tito, pareja musical que
recorrió el mundo como los mejores exponentes del ritmo afrocaribeño.
Ese
mismo año, la "Gracia Divina" convoca a 250,000 personal en el Carnaval de
Tenerife, España, nueva plaza importante para la Salsa, principalmente
debido al nuevo estilo de la Salsa romántica y graba The Winners, su
último disco con Willie Colón, con quien aparece cantando (de esa placa)
el tema "Son Matamoros" en la película Salsa It's Hot.
Ya era motivo de interés a nivel mundial y Celia es protagonista en 1988
de un documental de la BBC de Londres titulado Mi Nombre es Celia Cruz.
Artistas de otros géneros empiezan a reconocer su talento y la invitan a
grabar. Es así que participa en el original Rei Momo del escocés David
Byrne, junto a otros músicos latinos, cantando "Loco de amor". El escocés
todavía recuerda impresionado: "Celia cantaba a un metro del micro y aún
tapaba mi voz". Mientras siguen los discos y presentaciones con la Fania
All Stars (¿recuerdan "Bamboleo"?), Celia logra ganar su primer Grammy (americano)
en 1989 por su disco Ritmo en el Corazón, con Barretto.
Ese mismo año le dedican (junto a Quique Lucca, fundador de la Ponceña) la
edición del Día Nacional de la Salsa en Puerto Rico y participa en Junio
de la celebración de los 65 años de la Sonora Matancera en New York y
recibe el doctorado en música de la Universidad de Yale. Los
reconocimientos continúan y en 1990 la principal calle de la Pequeña
Habana en Miami recibe el nombre de Calle Celia Cruz. El 90 también, ella
recibe una Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood
Es precisamente Hollywood quien la convoca para un papel en la adaptación
cinematográfica de la novela Los Reyes del Mambo cantan Canciones de Amor
de Oscar Hijuelos. Su otra experiencia fílmica sería años después en The
Perez Family.
Es 1991 y Celia graba nuevamente con Tito en el famoso LP 100 de El Rey
del Timbal para el sello RMM del dominicano Ralph Mercado. Ese año la
Reina repite visita a Perú, contando siempre con una gran acogida por
parte de sus seguidores.
Un año después graba su último disco en Fania titulado Tributo a Ismael
Rivera, bajo la producción de Louie Ramírez, para ingresar formalmente, en
1993, al catálogo de RMM. Ese año participa en la Combinación Perfecta,
jam session de soneros de la disquera donde alterna con el venezolano
Oscar D'León entre otros y se edita su CD Azúcar Negra, donde participa la
cubana Gloria Estefan.
Al año siguiente recibe en la Casa Blanca la Medalla Nacional de las Artes
de parte del presidente de los Estados Unidos Bill Clinton. Cantautor
importante y fanático confeso de Celia, el también cubano Willy Chirino le
produce ese mismo año el CD Irrepetible, mientras ella también forma parte
de la producción Familia RMM en Vivo.
En 1995 Bárbaro Records, división de Música Latina Internacional (exFania)
edita cinco CDs conteniendo grabaciones radiales de los 50s, en las que
Celia es acompañada por la Matancera, Ernesto Duarte, Senén Suárez, Carlos
Ansa y la Riverside.
A la vez que sus presentaciones en distintos escenarios se mantienen (para
entonces era acompañada regularmente por la banda de José Alberto "El
Canario"), Celia incursiona en México en el mundo de las telenovelas y
aparece en los CDs Viva Colombia (del 96 pero grabado en Cali el 95) y
Bravo (del 97) del Fania All Stars. Perú la recibe a finales de 1996 y en
1998 es la atracción principal de la segunda edición del Festival Chimpun
Callao, acompañada por El Canario y su orquesta.
Celia alternó con los grupos de rock y pop Los Fabulosos Cadillac, Jarabe
de Palo y los intérpretes Wyclef Jean, Dionne Warwick, Patti Labelle,
Dyango, Caetano Veloso, Lola Flores y los caribeños India, Johnny Ventura
y Kinito Méndez. Algunas de estas asociaciones se incluyen en una
recopilación titulada Celia's Duets, editada en 1997. Para entonces ya es
evidente cierta merma en sus cualidades vocales que provoca que los
arreglos de sus temas deban bajar de tono para lograr el acompañamiento
adecuado.
El 25 de Octubre de 1997 la ciudad de San Francisco, California, instituye
el Día de Celia Cruz. En 1998 es invitada por Chirino a interpretar a dúo
el tema "Cuba qué lindos son tus paisajes", que nos hace recordar el
sensacional "Canto a La Habana" de su disco del 74 con Pacheco. Ese año
aparece Mi vida es cantar, con arreglos de Isidro Infante. La carrera de
Celia reverdece y coge un nuevo impulso gracias al hit "La vida es un
Canaval", escrito por Víctor Daniel. Esto ya que, según la propia cubana,
ella seguía grabando nuevas producciones pero sentía que a lo mejor no
debía continuar en eso, ya que el público masivo le seguía pidiendo los
temas que hizo con la Sonora y los salseros de los 70s.
La recepción a la composición del argentino Víctor Daniel fue estimulante
para ella y le permitió ofrecer, después de muchos años, un nuevo impacto
para sus seguidores, los antiguos y los nuevos. Así como en los 70s se
adaptó eficientemente al nuevo estilo de la salsa newyorquina, Cruz, a
punto de llegar un nuevo siglo, fusiona su estilo haciéndolo menos
tradicional y más contemporáneo.
A nuestro juicio, las concesiones fueron demasiadas (desde ese hasta su
último disco, la oferta de Celia no se limita al sonido clásico salsero,
sino que apela al pop y otras variantes musicales) pero las ventas
respondieron nuevamente, como en la época de los Discos de Oro de antaño.
Podría decirse que, así como en los 70s Celia se adaptó la "naciente"
Salsa de New York, a fines del siglo XX ella busca integrarse a los nuevos
tiempos sin insistir en lo "tradicional" (que no le estaba aportando
resultados, desde el punto de vista comercial) y buscando mantener su
personalidad artística.
Por ese entonces, participa también en el documental Yo Soy del Son a la
Salsa del cubano Rigoberto López, donde aparece al lado del Rey Tito
Puente en una amena charla, ocurrida en el restaurante de éste último en
New York.
La última vez que Celia Cruz llega a Perú se da en Junio 1999, para
presentarse en el festival musical de la Feria de San Pedrito en la ciudad
de Chimbote. Ese año recibe el Premio a la Herencia Latina de la Sociedad
Americana de Compositores.

Pedro Knight, Tito Puente y Celia Cruz
Espere la segunda parte de este articulo
en nuestra próxima entrega la cual toca temas como los Grammy, sus ultimos
dias y su paso por Peru.
Eduardo Livia
LaConga.org
P E R U
2004
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