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TITE CURET
“Para mi el guaguancó es
una alborada Así empieza una de mis letras favoritas de la Salsa. La grabó José "Cheo" Feliciano a comienzos de los 70's recién liberado del flagelo de las drogas, y el cual apareció en el disco Cheo (Vaya 5) de 1971. Catalino Tite Curet Alonso fue el responsable de su creación, el compositor que reflejó con simpleza y maestría los muchos significados o sensaciones que puede transmitir el guaguancó, una de las variantes del género musical caribeño del cual puede decirse sin exageración alguna, Curet fue uno de los creadores más prolíficos y geniales. Sería difícil que el boom de la Salsa se hubiese dado sin las canciones de Tite. Bajo su musa, las principales voces salseras lograron éxitos a nivel internacional, y, aunque siempre nos ocupamos de los intérpretes en esta ocasión trataremos sobre el compositor fallecido hace un año en Baltimore MD, Estados Unidos. Tite Curet, admirador confeso de su compatriota Pedro Flores y del brasileño Jorge Amado, nació el 12 de febrero de 1926 en el barrio del Hoyo Inglés, en Guayama Puerto Rico. Su madre Juana era costurera y su padre Eduardo era profesor de español e integrante de la orquesta de Simón Madera. Tras la separación de sus padres, Tite se mudó con su madre al Barrio Obrero en Santurce en donde es criado por sus abuelos maternos, Estéfana Amaura y Nicolás Alonso. Sus primeros contactos con la música son estudiando teoría y solfeo con el profesor colombiano Jorge Rubián. Además de su padre, se dice que hereda el don artístico de su tío Amado Alonso, destacado político, periodista y poeta quién escribió el libro “Motivos en Azul”. De esos años, Tite recuerda que, cuando le solicitaba dinero a su padre, éste le devolvía la carta, marcada con la debida corrección de acentos, y con el pedido cumplido. Cursó estudios universitarios en sociología, farmacia y periodismo, siendo ésta última su vocación principal, laborando como periodista deportivo en el diario La Prensa de Nueva York. En 1949 ingresa a trabajar al Servicio Postal de los Estados Unidos, donde permanecería hasta 1985. El correo fue su verdadero medio de vida, ya que, como comentó alguna vez: “la música da para comer, pero no para repetir”. El 14 Febrero 1953 se casa con Hilda Velásquez Cotto teniendo dos hijos: Eduardo e Hilda de los Angeles. Con el tiempo cambia el periodismo deportivo por el de espectáculos, colaborando en diversos medios de su isla, pero descuida su vida personal y familiar, abusando del alcohol. Emprende un programa de rehabilitación, tras el cual decide dar espacio a la musa de la composición que ya lo rondaba. En 1965, su compatriota Joe Quijano le graba su primer tema, el son, Efectivamente: "Efectivamente, esa mulata me provoca. Me dice la gente: esa negrona te sofoca. Cuando baila un guaguancó, que sabor en su cintura...". En 1967, mientras trabajaba en la oficina postal de Hato Rey “descubre” al novato Marvin Santiago y lo recomienda con Rafael Cortijo. Poco tiempo después, es contratado por la disquera Tico y la afamada vocalista cubana La Lupe le graba tres boleros: “Carcajada Final”, “Puro Teatro” y, el primer hit de Curet, “La Tirana”, que originalmente había sido compuesta para que lo cantara el también cubano Roberto Ledesma, pero con el título de “El Gran Tirano”. En 1969 el trío Los Andinos le grabó "Detuve el reloj", el trío Los Condes se anotó un éxito similar con "Brujería" y Tito Rodríguez le convirtió en clásico los temas "Tiemblas" y "Don Fulano". Si bien sus primeras composiciones son grabadas por baladistas y boleristas, Tite Curet Alonso se convirtió en uno de los compositores de mayor demanda, cuando surge el movimiento salsero en New York. A fines de los 60's la Fania lo incluye como Director Artístico y le empieza a dar cabida como uno de sus principales compositores. Así colabora y escribe la contracarátula del primer disco de los Apollo Sound de Roberto Roena, aunque el mayor y mejor recuerdo que se tiene de esos inicios es la producción para el re-entre en la Salsa de José "Cheo" Feliciano. Cheo había pasado un periodo en los Hogares Crea, buscando liberarse del vicio de las drogas y Curet, al igual que otros tantos como Tommy Olivencia, había estado a su lado apoyándolo. Una vez listo, Tite le da otra mano consiguiéndole el contrato para Vaya (división de Fania), algunas composiciones y la producción del recordado LP “Cheo” de 1971, donde está “Anacaona”, “Esto es el Guaguancó”, entre otros hits. En el caso de Roena, Curet siempre recuerda que recomendó a su Apollo Sound ante Masucci, sin siquiera haberlos escuchado alguna vez. Su “intuición musical” no estuvo errada pues el primer disco de los Apollo fue exitoso comercialmente, logrando el bongocero iniciar auspiciosamente su carrera como solista. No es exagerado decir que los 70's es la mejor época para Tite y sus letras. Entre los factores que lograron el suceso comercial de la Fania están las composiciones de Curet, que en la voz de los principales artistas de la disquera fueron grandes éxitos de venta. Sin embargo, causa curiosidad que el único LP donde el compositor se anima a cantar, fuera editado por otra disquera, la West Side. En Setiembre 1974, aparece bajo ese logo el LP Aquí Estoy con un Poco de Algo, lanzado hace poco en formato CD. La Record World Magazine lo nominó dos veces como el Mejor Compositor de América Latina, sus composiciones llagaron a ámbitos como el cine (Pedro Almodóvar las incluye en su film “Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios” y Francis Ford Coppola en su “Godfather II”, aparte que su música se oye también en la película “Bad Habits”) y Broadway (en “The Capeman” de Paul Simon). A través de distintos intérpretes, Tite participó en festivales musicales como el de Río de Janeiro (Brasil) y Buga (Colombia) y adaptó al español el “Candilejas” de Charles Chaplin y otros temas para Nelson Ned, Chucho Avellanet, Bobby Valentín, entre otros, gracias a su dominio del idioma portugués. En 1980, Frank Ferrer le dedica el segundo “Concierto Mayor de los Soneros” (el primero había sido en homenaje a Ismael Rivera) y en 1990, se celebra en su honor el Día Nacional de la Salsa. Paralelo a su labor como compositor, Tite Curet desarrolló una extensa carrera periodística a través de publicaciones como "Variedades", "Estrellas", "El Mundo", El Reportero", "Vea" y "El Vocero". En 1993 publicó un libro titulado "De la vida misma", en el que narra anécdotas personales y durante varios años presentó el programa semanal “Tropicalísimo” en Radio Universidad de Puerto Rico. Entre otros reconocimientos recibió el doctorado honoris causa en música y artes de las universidades del Turabo y de Puerto Rico, así como los premios Ascap y ACE, de Nueva York, entre otros. El diario español ABC lo incluyó entre “Las 1000 caras del milenio”. Igualmente, en el año 2000 fue inaugurada por el alcalde Jorge Santini la Biblioteca Cultural Tite Curet Alonso, ubicada en el Nº 111 de la calle San Sebastián del Viejo San Juan. En la última etapa de su vida, uno de los hechos que más lo amargó fue que su música ya no se escuchara en muchas emisoras de radio y televisión. Esto ocurrió a partir de 1995 cuando Tite firmó con ACEMLA (Asociación de Compositores y Editores de Música Latinoamericana) para que esta sociedad controlara su catálogo musical. Esto provocó un pleito legal con otras dos empresas, la ASCAP y BMI, que tenían los derechos de autor de su música antes del 1995, y con muchas emisoras de puerto Rico, por lo que el tribunal federal de la isla ordenó paralizar su difusión hasta que se dilucidara el caso. Como resultado curioso, la música de uno de los mejores compositores boricuas no se podía oír en la radio de su propio país. Por el mismo motivo, la industria disquera perdió el interés de grabar sus composiciones, por el temor a que las mismas no sean difundidas por la radio de la isla. En Abril del 2001 el International Latin Music Hall of Fame lo incluye entre sus homenajeados y el 2002, Sergio Rivera y su Grupo Caribe graban en su CD Un Congo Me Dio La Letra, la composición de Juan “Payé” Rodríguez “A Tite Curet”, homenaje también en vida al compositor. El 22 de febrero de 2002, la Radio Universidad lo homenajeó nombrando el estudio de grabación digital como estudio Catalino Curet Alonso y develando un mural creado por el artista plástico Dennis Mario. De aquella velada, Laura Candelas, coordinadora general de la emisora recuerda que un Tite emocionado le dijo: “"Este homenaje de hoy..., en lo que yo recuerdo en mi vida, es lo más grande que yo he recibido. Yo he estado en otros países con gente de la cultura grande, como mi amigo Gabriel García Márquez, y con todo y eso me siento hoy tan honrado por mi pueblo, que no tiene que estar mi pueblo entero, ya estará algún día, pero está la representación de mi pueblo aquí que es por lo que yo he hecho todo lo que he hecho, porque no tengo más nadie porque hacerlo, que por mi pueblo”.
En marzo de ese año el
coleccionista y escritor venezolano Juan Manuel Alvarez presenta el libro
Sentimiento tú, una recopilación de las experiencias de Curet y Cheo
Feliciano. Convalesciente aún, se reencuentra con Hilda, la madre de sus dos hijos, con quién se reconcilia y se vuleve a casar el 29 Mayo 2002. En las últimas dos décadas había estado vinculado sentimentalmente a la folklorista Norma Sálazar. El Sexto Congreso Mundial de la Salsa del 2002 le otorga el “Andy Vásquez Award” por su obra como compositor, pero el deterioro en su salud volvió. El 8 de julio de 2003 se entregó la noticia de su hospitalización en Baltimore donde fue llevado por su hija Hilda desde el 20 de abril para continuar en un tratamiento especial para pacientes cardíacos. A Tite Curet lo deprimía que su música ya no se escuchara en la radio de Puerto Rico por un problema de derechos de autor. Tite murió a las 1:53 pm del martes 5 Agosto 2003, tras dos meses en estado de coma, a consecuencia de un paro respiratorio, mientras se encontraba recluido en el hospital Saint Joseph, en Baltimore, donde se había establecido junto a su hija Hilda de los Angeles Curet Velásquez, desde abril. Su cuerpo fue trasladado de Baltimore a su Puerto Rico natal, donde recibió homenajes de las principales autoridades, en la Alcaldía de San Juan y el Capitolio, de sus compañeros artísticos y, sobre todo, de miles de compatriotas que, aunque no lo podían oír en las emisoras radiales, siempre lo tuvieron presente cuando ponían muchos de sus discos favoritos. Fue velado en la Funeraria Ehret de Río Piedras y lo despidieron cantando y bailando al son de sus composiciones más recordadas, con homenajes a cargo del Instituto de Cultura Puertorriqueña e interpretaciones de la Banda Estatal de Puerto Rico y de diversos grupos pleneros. Como parte del homenaje “Un Belén para Tite: Baquiné por una cara linda negra”, se realizaron varios actos musicales en reconocimiento a su trayectoria musical y a las composiciones que escribió y que viajaron por el mundo. La Banda Estatal de Puerto Rico bajo la dirección de Angel "Cucco" Peña, abrió el homenaje con el tema Puerto Rico, para luego incorporarse el salsero Michael Stuart, quien cantó Lamento de concepción y Planté bandera. Continuó Choco Orta para interpretar Carcajada final, Las caras lindas y un medley de canciones compuestas por Curet para La Lupe, entre los que figuró La tirana. Por su parte, Chucho Avellanet tuvo a su cargo la canción Tiemblas. Cheo Feliciano realizó su parte con los temas Los entierros, Mi triste problema y Anacaona. Para finalizar los actos de la banda, todos se unieron en tarima y entonaron el Himno Nacional de Puerto Rico. Otros que rindieron tributo musical a Tite fueron Glenn Monroig, el Grupo Esencia, la orquesta Revelación Juvenil, Fernando Ferrer, Modesto Cepeda y su grupo, Atabal y Plenybon. A su muerte, y después de muchos años de silencio en la radio puertorriqueña, la música de Curet Alonso se difundió durante cinco días, gracias al pedido de muchas personalidades, entre ellas la Gobernadora de Puerto Rico. Sus restos fueron llevados a través de la “ruta de Tite”, los lugares que solía frecuentar como la avenida Borinquen, la placita Barceló en Santurce y la calle Cerra, donde se encuentra el local del coleccionista y promotor Rafael Viera, disquera que visitaba semanalmente. Su sepelio se realizó el lunes 11 Agosto en el Cementerio María Magdalena de Pazzis en el Viejo San Juan. Aparte de su viuda y dos hijos, le sobrevivieron sus nietos José y Astrid y sus tres hermanas maternas Judith, Laura y María Sánchez Alonso. Dejó inéditos libros como el poemario “El amor y algo más” y “Rafael Cortijo en Crónica”. Al momento de partir, su situación económica no era precaria, pero tampoco lo que su obra merecía haberle brindado. La Asamblea Legislativa de Puerto Rico había demorado en aprobar una pensión vitalicia para él de US$1000 mensuales y buena parte de sus regalías estaban “congeladas” por el lío legal entre las editoras musicales. Uno de sus proyectos truncos fue el disco para niños La campana en el fondo del mar, que había concebido junto al panameño Rubén Blades. Su obra abarcó todos los matices que la composición popular puede abarcar. Desde la exaltación a personajes de raíz nativa que aportaron a la identidad boricua (Anacaona, Naborí y Salomé), pasando por el relato histórico y reinvindicativo (Plantación Adentro, Perico Díaz) y, naturalmente, lo romántico, cantándole ya sea al amor o al desamor (Mi Triste Problema, Por qué Ahora, Franqueza Cruel, De Todas Maneras Rosas, Tiemblas, Marejada Feliz, La Tirana, La Palabra Adiós). Sin embargo, la mayoría destaca al Tite “cronista social”, el de La Perla, Juan Albañil, Pueblo Latino, Salió de la Galera Tres, Los Entierros o Lamento de Concepción. En una de sus últimas entrevistas, concedida a Luis Delgado Aparicio del programa radial “Maestra Vida” de Radio Mar en Lima, Perú, Curet mostró su admiración por la cantante peruana Susana Baca, quien acababa de grabar una versión del clásico “Las Caras Lindas”. En dicha nota, realizada en Enero 2003, Curet la comparó con La Lupe como una de las individualidades más importantes del cancionero latinoamericano y comentó su interés de brindarle algunas de sus composiciones inéditas para que la peruana las interpretara. Ese fue Curet, el recopilador y narrador de vivencias cotidianas, admirador del folklore musical brasileño (del cual consideraba que estaba veinte años adelantado a los demás géneros amerianos) y quien llevó de la mano a la Salsa, con sus composiciones talentosas, hacia el reconocimiento internacional.
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Eduardo Livia Daza
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