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Cachao, Iniciado,
Pionero y Precursor
Alrededor de los días en
curso del año 2.005, durante los cuales los medios de comunicación
informaban acerca de la vida, obra y honras del Papa Juan Pablo II
conversábamos entre periodistas de diferentes generaciones sobre el número
de papados que a cada uno nos había tocado conocer en vida. ¡Vaya sorpresa!
La gran mayoría de los consultados habían conocido un solo pontificado,
otros a los sumo dos, otros tres y, en mi caso, cuatro. El hecho que
solamente les hubiera tocado un solo mandato papal a toda una generación
de periodistas menores de 26 años, les causaba la sensación que el sumo
pontífice, y en este caso Juan Pablo II, era un ser eterno, infinito e
inmortal. ¡Qué extraño! me dije, es una impresión similar a la que me
generan Cachao y Charles Mingus, existiendo tantos bajistas y
contrabajistas en los mundos de la salsa, de la música cubana y del jazz.
Qué raro además, con la suerte de confundirlos, cuando pienso en Cachao
inmediatamente me asalta el nombre Mingus. Cuando escucho a Mingus en el
instante se me viene a la mente la figura de Cachao, de quién como su
ritmo no hay dos.
Una similar mecánica me acontece cuando escucho salsa, cuando escucho
jazz, cuando escucho música cubana. Se me confunden conceptos, tendencias,
estilos, modas, formas, géneros, atmósferas, climas, clímax. Dicen los
expertos en los efectos síquicos de la música que eso sucede por las
virtudes psicogógicas de la combinación música, sonidos y luces, efecto
que nos sucede a todos los seres humanos, estemos donde estemos: en la
sala de la casa, en la sala de conciertos, en un auditorio, en un bar, en
una discoteca, en un estadio, en un templo, en un carnaval, en un ensayo,
sobrios o embriagados de felicidad o despecho; trance que nos pasa a cada
uno con la música que nos halla tocado por fortuna el día que Dios
repartió los oídos, o con aquellas formas con las cuales nos toco criarnos
en determinado ámbito, o con aquellos géneros que hallamos ido cultivado
en el paso de la vida. Esa sensación mezclada con ese destino o con esa
elección es la que nos hace decir individualmente la salsa es la mejor
música del mundo, el jazz es la mejor música del mundo, la música cubana
es la mejor música del mundo, el rock es la mejor música del mundo, el
vallenato es la mejor música del mundo, o todas, o ninguna, son las
mejores del mundo. Mejor dicho, de acuerdo a como nos halla ido en el
baile venturoso, o no, de la pervivencia, calificamos, toleramos o
pontificamos.
Sí me toca bailar con la más fea
sí baila bueno
no me importa na´.
Antes que Cachao se transforme, deje esta esfera y pase a otra dimensión,
hay que manifestar que sí Cachao no es el más grande músico de esta cara
de la luna, sí se debe precisar que es único tanto dentro de la lógica del
tiempo como dentro de la lógica de la tradición, gracias a su trayectoria,
a su hoja de vida, a su curriculum vitae y a su ámbito de influencia;
muchos habrán vivido más tiempo que Cachao, muchos habrán grabado más
discos que Cachao, muchos habrán recibido más premios que Cachao, muchos
habrán hecho gastar mayores cantidades de tinta a los periódicos, habrán
tenido mejor cuota de pantalla en la televisión y habrán programado más
intensamente sus discos en la radio, pero ninguno como Cachao; como sí
fuera el aventurero Conde de Sant Germain ha estado presente en los
momentos definitivos de la música cubana y de la salsa.
Dicen algunos que la salsa es un concepto, dicen otros que la salsa no
existe, otros que la salsa es música cubana. Vamos por partes dicen los
taxidermistas pero también los caníbales, un poquito de filosofía de
quinto grado de secundaría para devorar o derivar: ¿es la salsa un
concepto?. Comencemos con una casualidad para despejar el camino que es
culebrero, los filósofos en general colocan en un mismo nivel a las ideas
y a los conceptos, por lo tanto, con ese similitud que posibilitan los
integrantes de las distintas escuelas del pensamiento podemos concluir una
primera fase del debate para avanzar un escaño más, en donde encontramos
que la mitad de los filósofos dicen que las ideas que existen son reflejos
de mentes superiores inmortales y la otra mitad manifiesta que son
invenciones de mentes inferiores mortales, por lo tanto, por una u otra
disquisición, las ideas o los conceptos son proyecciones, una coincidencia
más. Dentro de las escuelas que manifiestan que mentes superiores han
creado al hombre a semejanza e imagen de ellas, existen algunas bien
avezadas que han llegado a plantear incluso que este mundo que habitamos
no existe, que es solo la idea de una mente superior que nos ha puesto en
el universo y, que por lo tanto, quienes lo poblamos solo somos visos o
criaturas de esa mente superior. Cerremos este párrafo diciendo que la
gran mayoría de los latinoamericanos hemos ido formado nuestro imaginario
en esta última hipótesis, que a la larga podría dejar como corolario que
así como la salsa no existe tampoco ha existido la música cubana, Cachao,
tú y yo ... ¿Y si Dios no existe?
Aceptando en esta difícil coyuntura que las mentes inferiores de las
criaturas mortales creada por Dios son las que se inventan las ideas, los
mitos, el lenguaje, el pensamiento, la música, se podría decir entonces
que la salsa es un concepto, una noción aglutinadora, una categoría
cargada de formas, de estilos, de corrientes, de modas, de épocas, de
tendencias y de ritmos que hombres de determinados ámbitos, naciones,
territorios o comunidades, han creado, ensayado, divulgado, reproducido,
adaptado, evolucionado y gozao, "porque lo gozao quien me lo quita". Con
la misma propiedad podría enunciarse lo mismo tanto para el jazz como para
la música cubana, dos conceptos y a la vez sintaxis sonoras que han
nutrido la salsa, así como ella también los ha alimentado. En consecuencia,
Cachao solo es un apelativo para un gran músico bautizado Israel López,
nacido en La Habana en el año 1.918 del calendario gregoriano.
Así como Cachao es un ser de carne y hueso facultado de pasado, presente y
futuro en la mecánica newtoniana del tiempo es también una entidad en el
infinito universo y, ya que recordamos a Newton, valga con pertinencia
expresar que el tiempo es una invención de Occidente multiplicada en buena
parte del planeta, es una convención que nos permite coordinarnos
siguiendo secuencias causa efecto para no volvernos locos. Gracias a los
relojes, así sean de distintas marcas y estén localizados en diferentes
meridianos, luego de una operación matemática de lo más simple logramos
algo entendemos, ya que según cuentan cada uno tiene su propio mecanismo
biológico de tiempo, o algo así. Dentro de esa lógica repetimos y
repetimos como cuando consultamos textos varios como el Diccionario de
Música Cubana de Helio Orovio, libro fundamental para equivocarnos aún
teniendo ediciones corregidas y aumentadas como la de 1.992 de la
Editorial Letras Cubanas, donde de Cachao reza lo siguiente:
LÓPEZ, ISRAEL. Compositor, contrabajista y director, La Habana,
1.918. Conocido como Cachao. Perteneciente a una larga familia de músicos,
a los trece años de edad ingreso en la orquesta Sinfónica de La Habana. En
1.937 entró a la Orquesta Maravilla del Siglo, de Fernando Collazo, y
luego integró como contrabajista a la Orquesta de Arcaño y sus Maravillas,
para las que compuso, junto a su hermano Orestes López, numerosos danzones
de ritmo nuevo, precursores del mambo. Fue contrabajista de varias
orquestas de teatro habaneras y formó parte, asimismo, de grupos de jazz.
De 1.957 a 1.960 integró la orquesta Fajardo y sus Estrellas. Ha tocado
luego, en diversas partes del mundo, con importantes agrupaciones
musicales. En Nueva York grabó numerosos LP, tanto con grupos dirigidos
por él como otros grupos famosos. Son conocidísimas sus grabaciones de
descargas cubanas. Entre sus danzones figuran los clásicos "Se va el
matancero", "Adelante" y "Jóvenes del ritmo". Ha realizado infinidad de
arreglos musicales.
Lo paradójico es que así como la naturaleza biológica humana hace caso
omiso inconscientemente del conceptual tiempo, el investigador cubano
Helio Orovio ignora despectivamente o oculta conscientemente información
sobre su compatriota Cachao. Al leer la biografía, cualquier biografía es
corta así contenga diez mil páginas, no parece sensato que todo un
investigador ignore o publique que Cachao, (algunos revelan que es el
mejor contrabajo del mundo, peso por peso, libra por libra), halla estado
vinculado con Tito Rodríguez, con Eddie Palmieri o con las Descargas Tico.
¡Es como sí el Diccionario hubiera omitido de la biografía de Benny More
la presencia de Dámaso Pérez Prado! No parece creíble que así como destaca
el hecho que Cachao tuvo que ver con la aparición del mambo solamente
escriba las conocidísimas descargas cubanas, en actitud de lavarse las
manos. Para mí esta velando la real importancia de Cachao, quién como
entidad tuvo mucho que ver con varios momentos claves de la música del
mundo. Uno, la creación del danzón del nuevo ritmo junto a su hermano
Orestes y a Antonio Arcaño. Otro, la dirección que tomó la música cubana a
partir del acontecimiento de las conocidísimas descargas cubanas en los
estudios Panart y un tercero, para ahorrarnos espacio, lo que significó
para las Américas desde el Spanish Harlem de Nueva York, el surgimiento
del estilo, movimiento y época de la música salsa. Qué en 1.992, todo un
investigador conocido y reconocido, que como tal trabajó en el Instituto
de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba lo ignore o
oculte es por que es un simple compilador de información, o esta
limitadamente formado, u obra de mala fe, o es solo una pieza de un plan.
Y eso que todavía no se sabía públicamente que Andy García, el actor
cubano en Hollywood con fuertes vínculos en Miami y por demás
antícastrista, estaba detrás del regreso a primeros planos de Cachao con
el volumen uno de las Master Sessions.
Resulta increíble que un investigador quiera cubrir con el tamaño de su
libro al sol de momentos claves para la música y los hombres del mundo, la
verdad es la verdad y no caben disculpas y justificaciones, las descargas
en los estudios de la empresa privada Panart ocurren en La Habana casí con
una década de anticipación a la declaración socialista de la revolución
cubana, y en esas descargas en las cuales no solamente participó Cachao,
sino otros eminentes músicos cubanos, fueron las que dieron ideas a
músicos como Tito Rodríguez o Eddie Palmieri para consolidar o gestar el
sonido latino de la salsa de Nueva York, toda una época, todo un estilo,
todo un movimiento, que el paso del tiempo ha dado su lugar en la sociedad
y en la cultura. Que tal sí hubiera tenido a su favor el idioma, el poder,
la ideología, los medios de comunicación, los recursos y el apoyo preciso
necesarios para medírsele al carisma privilegiado que tenían los Beatles y
los Rolling Stones para posesionarse en mentes y cuerpos del mundo entero.
Definitivamente la historia la escriben los vencedores, así como "El
Manicero" tiene miles de versiones, cada historiador hace su descarga. Leí
por ahí, no recuerdo en que texto que Napoleón era un Quijote, solo que le
faltaba estar loco.
Esa limitación deja ver que a Cuba también la constituyen hombres de
diferente constitución. Ocultar apartados de la vida de un grande como
Cachao, es ocultar a la vez, a hombres y momentos claves de la música
cubana que han sido fundamentales para la existencia de los terrícolas.
Que orgullo que lo nuestro, lo de uno, sea tomado en otras partes como
referente y componente de alegría y de optimismo, además, pensar
mezquinamente que la salsa es música cubana no deja ver, sentir, palpar,
respirar, gozar, penetrar el bosque; las formas y géneros de la música
cubana solo son la variedad de siguarayas, que junto a las ceibas y otras
especies conforman la espesura sonora latina que enriquece los sonidos de
la naturaleza humana y del mundo, así como estos también diametralmente la
han enriquecido.
Aunque el investigador cubano Leonardo Acosta a dado por terminada la
polémica cubana por la salsa con el resto de mortales valía la pena
traerla a colación, por que recuerda que anterior al articulo de Acosta se
hubiera podido preguntar ¿si dicen que la salsa es música cubana por que
no se incluyo en diccionarios u otros textos a los Palmieri, a Richie Ray,
a Ray Barreto, a Willie Colón, a la estrellas de Fania, a la salsa hecha
en Nueva York, al fin y al cabo era música cubana? Las cosas han cambiado
tanto, como los mapas, y en auxilio contra los fanatismos y los
nacionalismos llegan las ciencias como la lingüística o la semiología, que
expresan que no basta pisar el suelo donde uno nace para ser de esa tierra,
los imaginarios también son componentes de lenguajes y naturalezas. Sin
querer, queriendo, dijo El Chavo, ocultamos la verdadera grandeza musical
de una nación y de un género, el humano, advirtiendo que Nietzche escribió
alguna vez "Humano, demasiado humano"
No soy de aquí
ni soy de allá
no tengo edad
ni porvenir y mi sentir
es mi color de identidad.
Afortunadamente para la música del mundo, la música cubana es tan sólida
que se pone por encima de la condición humana y de lo que ella proyecta.
La paradoja es que somos naturaleza y el tiempo se nos va
imperceptiblemente como el agua entre las manos, del mismo modo como el
conde de Saint Germain iba tejiendo su leyenda en vida, influyendo en la
formación y guarda de los secretos de iniciados, tal como Cachao ha
pervivido impasible cual esfinge con su contrabajo junto al piano,
cráneando nuevos tumbaos dentro de la progresión dialéctica de las cosas
que evolucionan. Parafraseando a Agliè, ese personaje del Péndulo de
Foucault de Eco, al iniciado los simples lo vemos como una persona pero no
como en esencia es, una fuerza como es el agua, el viento, las hojas, el
arco iris. Agliè dice que es importante que veneremos esa fuerza, pero que
se hace necesario protegerla, respetarla, sustraerla a la curiosidad de
los profanos, o de cualquiera que no sea capaz de comprender el júbilo
interior y la gracia que emana. También formula que una cosa muy distinta
es el aspecto que ella tome, ese asunto depende de las posibilidades de
comprensión que tiene cada uno, al fin y al cabo cada uno ve o entiende lo
que quiere ver o entender.
En un mundo actual donde las masas se fijan más en las caras y cuerpos
moldeadas por la cirugía plástica, que en aquel que concentrado toca un
instrumento, es importante describir lo que el alto y fornido Cachao en
silencio sabe hacer desde niño. Decía Cabrera Infante que cuando Cachao
habla lo hace con voz suave, siempre en acuerdo civilizado, con su
inmutable cara egipcia en la cual resaltan sus ojos asombrosamente azules.
El escritor cubano, fallecido unos días antes de la muerte de Juan Pablo
II, prologista de discos de Cachao, describió que cuando el hombre sin
edad toca parece un jinete arcaico que monta su caballo de madera y
cuerdas, las que pellizca y golpea a su saber, o las somete a su
instrumento de dos metros usando su arco como un látigo, el más masivo de
la orquesta mientras pone un ojo azul para seducir y dirigir a sus músicos
con su mirada y cejas mientras no pierde oído. Siempre formidable, siempre
augusto como una entidad.
Increíble que muchos que nos llamamos melómanos ni siquiera nos hubiéramos
fijado en ese hombre alto y fornido sosteniendo y tocando su instrumento
de dos metros y a los cuales obligatoriamente deben seguir los miembros de
una orquesta; misterioso que esa unidad que ocupa en un escenario la mayor
cantidad de espacio se torne invisible; es virtud de iniciados enseña Don
Juan y repite Eco cuando dice que la iniciación es la comprensión
intuitiva de los misterios que la razón no puede explicar, que es un
proceso abismal, una lenta transformación del espíritu y del cuerpo, que
puede conducir al ejercicio de cualidades superiores e incluso a la
conquista de la inmortalidad, pero que es a su vez algo intimo, secreto
que no se manifiesta externamente por que es pudorosa, y sobre todo,
caracterizada por la lucidez y el distanciamiento. ¡Vaya Cachao! ¡Vaya a
saber Dios!
¿Y saben a donde vino a parar el espíritu y el cuerpo de Cachao? Según
Cristóbal Díaz Ayala, al caos que representa la música cubana. Una música
con varios instrumentos llevando patrones rítmicos diferentes, que además
acentúan la melodía o la armonía. Estipula Díaz Ayala que en esa música
como en muchas alguien tiene que mantener la cabeza serena y controlar la
situación, pero en la música cubana en el agitado mar de la polirritmia
debe haber en la articulación un piloto muy especial y Cachao es el más
especial de todos los pilotos. Cachao y su contrabajo son las entidades
más grandes de la tradicional música cubana y de la moderna salsa, dominan
las fuerzas que otros padecen. Cuando Cachao toca, lo vemos en las
producciones audiovisuales de Andy García y de Fernando Trueba, se
invisibiliza, no se le ve un gesto de arrogancia ni una mueca de humildad,
simplemente toca y conduce con una leve sonrisa como la que trasluce la
Gioconda cuando baila su danzón. Es el momento inmenso en el cual dos
puntos en el infinito se reconocen: Cachao y Leonardo Da Vinci. Solo los
Señores del Mundo se reconocen entre sí.
Que cosas tan extraordinarias en la vida y obra de Cachao, del hombre del
que ni siquiera los ostentosos cubanos en Miami, se dieron cuenta de su
presencia, pese a vivir entre ellos durante dieciseis años, no sabían
quien estaba entre ellos aunque solo fuera para sacarle beneficio político.
Claro, como a Cachao nunca se le han escuchado declaraciones altisonantes
contra su Cuba de siempre, contra la salsa, contra la Vida. ¡Cómo iba a
resultar interesante tan profunda personalidad en una ciudad sumida en el
engañoso oropel y en las vanidades efímeras! Lo paradójico es que un
miembro de esa comunidad sea quien se halla convertido en su protector al
sacarlo del anonimato en el cual lo estaban sumiendo los tiempos míseros
de la salsa y el pop netamente comerciales, controlados dizque por la
capital de Latinoamérica. Inescrutable que en medio de la Babilonia
latinoamericana surja un Andy García, integrante del star system, así como
en los tiempos románticos de la nobleza europea, esta fuera mecenas de
otros grandes como Beethoven, Mozart o Bach.
Los de Miami por estar pensando en como tumbar a Fidel, en como sacarle
provecho a los gobiernos y a las leyes estadounidenses y en como influir
en la mente de lo latinoamericanos, no se percataron que tenían entre
ellos al único músico cubano que ha sido testigo tanto dentro de la lógica
de los tiempos como de la lógica de la tradición de la evolución de su
música, nada más y nada menos que de la música cubana. Como el caballo de
Troya, Cachao alguna vez debía vencer, uno de los seres que nunca ha
conocido victoria ni derrota estaba en el interior de una comunidad que lo
despreciaba por mulato. Esa comunidad estaba más pendiente de los
blanquitos del Miami Sound Machine y de la salsa tártara elaborada por
Willie Chirino, Hansel y Raúl y Albita Rodriguez. Todos tan blancos que
pensaban que la música cubana era asunto de negros como la salsa de Nueva
York era cosa de latinos pobres en el Spanish Harlem. Solo después de la
aparición de Andy García en la vida de Cachao, pareciera que las cosas en
algunos sectores de la música no son lo mismo ahora en Miami, ya algunos
se lavan las manos con hierbas para tocar con respeto los tambores. ¿Será
que una vez más el sino puso a Cachao en el momento preciso, en el lugar
preciso? Sólo el devenir que solo tiene presente lo dirá. Aludiendo a los
agujeros negros Stephen Hawking afirmó : "Dios no solo juega a los dados,
sino que a veces los arroja, donde nadie puede verlos".
Cachao es una fuerza privilegiada que ha podido atravesar muchas vidas.
Pero en nuestro caso es el único que ha estado presente influyendo con su
instrumento tanto en los principales ambientes de la música cubana como en
los formatos clásicos de instrumentación de la misma que desembocaron en
la salsa. Según su compatriota Díaz Ayala, Cachao y su contrabajo
empezaron en las llamadas orquestas típicas, convertidas después en
charangas, donde interpretaron el danzón, el mambo, el cha cha chá y la
pachanga; estuvieron luego un tiempo en el septeto, donde tocaba sones,
boleros y guajiras; y por último, hicieron parte de las llamadas jazz
bands, en las cuales tocaban la variedad de los sabrosos ritmos de la
música cubana, incluidos los del complejo de la rumba como el guagüanco,
con el cual se han criado danzando la mayoría de cubanos y el cual les
recuerda arquetípica e inconscientemente que en Cuba "el que no tiene de
Congo tiene de Carabalí". Es imposible e inverosímil que halla en el mundo
un cubano racista, así tenga ojos azules como Cachao, quien lleva en su
piel la suite Africa, la que en tres movimientos saluda, danza y descarga
cantos, toques y pasos litúrgicos yoruba al Eleggua que abre y cierra los
caminos.
Cachao, testigo de la lógica de los tiempos como de la lógica de la
tradición, lleva en su corazón aquello que Louis - Claude de Saint Martin
en "L´espirit des choses de L´espirit des traditions en général", citado
por Eco en el Péndulo, manifestó que todas las tradiciones de la Tierra
deben verse como tradiciones de una tradición - madre, y qué su personaje
Agliè traduce a los terrenos del sincretismo, cuando en un momento del
Péndulo, manifiesta que el sincretismo es el reconocimiento de una única
tradición que atraviesa y nutre todas las religiones, todos los saberes,
todas las filosofías. Cachao, descendiente de esclavos y colonizadores,
sabe muy bien que sabio no es aquel que discrimina sino el que combina los
jirones de luz cualquiera sea su procedencia. Él que titila como lucero en
el firmamento nocturno debe saber que la iniciación es fruto de una larga
limpieza de la mente y del corazón. Cachao, quién ha sido principio
articulador de momentos determinantes en las cronologías de las músicas
cubana y salsa, músicas de razas o de culturas que forman parte de nuestro
subconsciente, habitado por figuras arquetípicas que se repiten en todos
los hombres de todas las épocas en todos los lugares de la Tierra, sabe en
su corazón y en secreto, que la tradición y la vanguardia tuvieron su
origen simultáneo en el mismo segundo de aquel día en el cual se dice que
comenzó su expansión la luz. Agliè sentencia que los Señores del Mundo se
protegen con el secreto.
Quienes vivimos metidos en la salsa, recorremos su historia tal como
Newton concibió un tiempo absoluto para todos los mortales de este planeta,
como "un río con una velocidad constante, siempre hacía adelante", cómo se
ensamblan carros, neveras o cualquier otro electrodoméstico, atendiendo el
proceso en línea que Henry Ford aprendió observando con detenimiento como
en un matadero de Nueva York se descuartizaban las reses por cortes para
su posterior venta. Como todos los mortales nos hacemos a la historia
desde allá, desde su supuesto origen en el tiempo hasta el presente. ¿Que
tal otra perspectiva ? ¿Qué tal un ejercicio con la historia contándosela
al revés o escribiéndola en viceversa? A lo mejor sería menos asimétrica,
menos oficial y no habría tanto loquito fanático suelto por ahí. Los
segundos formarían los minutos; y estos, las horas; y estas, los días; y,
así sucesivamente las semanas, los meses, los años, los lustros, las
décadas, las generaciones, las épocas, los siglos, las eras. Agliè también
se pronunció y dijo que es una ilusión moderna creer que el tiempo es una
sucesión lineal y orientada que va de A hacía B. También puede ir de B
hacia A y el efecto puede producir la causa.
¿Quién fue primero el huevo o la gallina? ¿El mambo de Orestes, el hermano
de Cachao, o el de Pérez Prado? ¿El de Arsenio Rodríguez o el de José
Curbelo? ¿Qué significa estar antes o después? ¿Cachao es anterior o
posterior a sus misteriosos antepasados o a sus polarizados contemporáneos?
No es acaso él, como lo pudo ser Arsenio, el origen artículador de lo que
ha contribuido a crearlo. Consideró que no hay que razonar, según la
lógica del tiempo, sino según la lógica de la tradición en unidad
dialéctica que es vanguardística. Todas las épocas, todos los tiempos se
simbolizan entre sí, y por tanto el tiempo invisible existe y ha existido
en todos los tiempos, independientemente de las fluctuaciones de la
historia, que en últimas es versión pasajera, interpretación parcial o
relato de vencedores. El tiempo de la revelación última no es el tiempo de
los relojes, dice Eco en el Péndulo, sus relaciones se establecen en el
tiempo de la historia sutil, donde el antes y el después del sentido común
importan bastante poco.
La entidad Cachao, que es uno, que son todos, como el tiempo relativo de
Einstein puede dilatarse o contraerse, adaptándose a las clásicas
dimensiones de alto, largo y ancho para formar un continuo espacio -
tiempo. La entidad Cachao, que trasciende la gravedad, es más que ese
testigo clave en los momentos determinantes dentro de las transformaciones
de la historia de la música cubana y en los momentos determinantes dentro
de las oscilaciones de la historia de la salsa. En compañía de su hermano
Orestes, en los alrededores del año 1.938, modelaron el danzón Mambo que
publicado por Arcaño y sus Maravillas se convirtió en fuente de ideas para
músicos cubanos y salseros; fue participe de las descargas cubanas en
miniatura que a partir de la década de los cincuenta señalaron nuevos
derroteros para la música cubana y para el venidero estilo de la salsa
neoyorquina; estuvo en Nueva York junto a Charlie e Eddie Palmieri, cuando
estos a mediados de los sesenta, revolucionaron el ambiente salsero con
sus proyecciones en abstracto que rompían en mil pedazos esos prejuicios
que hacen pensar que la salsa solo sirve en breves minutos para bailar,
que es hasta el delirio música cubana, que es moda sonora que enajena y
que solo debe ser cantada y; además, su "Descarga Cachao" en versión Fania
por Barreto fue la que abrió, después del tema de introducción aquel
concierto en el Cheetah de Nueva York en agosto de 1.971, el más
importante en la historia de la salsa, el mismo que puso en las mentes del
mundo la existencia de un sentimiento y un imaginario de una raza arco
iris. Durante aquella velada Bobby Valentín sostenía el ritmo e
improvisaba arqueando una ceja tras una sonrisa eterna, que no es lo mismo
que inmortal.
Nunca he visto a Cachao en persona, me gustaría ver sus manos, estrechar
ese par con el cual domina a su corcel sonoro. Pedirle permiso para otear
sus palmas, observar su línea de vida y con detenimiento intentar
descubrir sí existe una muerte en ella o cuantas, conocer sí su memoria es
superior a la de Funes, el memorioso y abrazar el calor de su velocidad
cercana a los 300.000 kilómetros por segundo. Es posible que Cachao
también halla estado aquel día que Dios no quiso jugar a los dados con el
mundo. Mientras llega el día en el cual todos los mortales conocemos el
libro de la risa en esta inmensa abadía, sigamos cultivando su leyenda,
casi a escondidas, para que continué influyendo en la formación y guarda
de los secretos de iniciados. Cachao como su ritmo no hay dos.
Por Fernando España
Bogota - Colombia
2005 |