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Cachao, Iniciado, Pionero y Precursor

Alrededor de los días en curso del año 2.005, durante los cuales los medios de comunicación informaban acerca de la vida, obra y honras del Papa Juan Pablo II conversábamos entre periodistas de diferentes generaciones sobre el número de papados que a cada uno nos había tocado conocer en vida. ¡Vaya sorpresa! La gran mayoría de los consultados habían conocido un solo pontificado, otros a los sumo dos, otros tres y, en mi caso, cuatro. El hecho que solamente les hubiera tocado un solo mandato papal a toda una generación de periodistas menores de 26 años, les causaba la sensación que el sumo pontífice, y en este caso Juan Pablo II, era un ser eterno, infinito e inmortal. ¡Qué extraño! me dije, es una impresión similar a la que me generan Cachao y Charles Mingus, existiendo tantos bajistas y contrabajistas en los mundos de la salsa, de la música cubana y del jazz. Qué raro además, con la suerte de confundirlos, cuando pienso en Cachao inmediatamente me asalta el nombre Mingus. Cuando escucho a Mingus en el instante se me viene a la mente la figura de Cachao, de quién como su ritmo no hay dos.

Una similar mecánica me acontece cuando escucho salsa, cuando escucho jazz, cuando escucho música cubana. Se me confunden conceptos, tendencias, estilos, modas, formas, géneros, atmósferas, climas, clímax. Dicen los expertos en los efectos síquicos de la música que eso sucede por las virtudes psicogógicas de la combinación música, sonidos y luces, efecto que nos sucede a todos los seres humanos, estemos donde estemos: en la sala de la casa, en la sala de conciertos, en un auditorio, en un bar, en una discoteca, en un estadio, en un templo, en un carnaval, en un ensayo, sobrios o embriagados de felicidad o despecho; trance que nos pasa a cada uno con la música que nos halla tocado por fortuna el día que Dios repartió los oídos, o con aquellas formas con las cuales nos toco criarnos en determinado ámbito, o con aquellos géneros que hallamos ido cultivado en el paso de la vida. Esa sensación mezclada con ese destino o con esa elección es la que nos hace decir individualmente la salsa es la mejor música del mundo, el jazz es la mejor música del mundo, la música cubana es la mejor música del mundo, el rock es la mejor música del mundo, el vallenato es la mejor música del mundo, o todas, o ninguna, son las mejores del mundo. Mejor dicho, de acuerdo a como nos halla ido en el baile venturoso, o no, de la pervivencia, calificamos, toleramos o pontificamos.

Sí me toca bailar con la más fea
sí baila bueno
no me importa na´.

Antes que Cachao se transforme, deje esta esfera y pase a otra dimensión, hay que manifestar que sí Cachao no es el más grande músico de esta cara de la luna, sí se debe precisar que es único tanto dentro de la lógica del tiempo como dentro de la lógica de la tradición, gracias a su trayectoria, a su hoja de vida, a su curriculum vitae y a su ámbito de influencia; muchos habrán vivido más tiempo que Cachao, muchos habrán grabado más discos que Cachao, muchos habrán recibido más premios que Cachao, muchos habrán hecho gastar mayores cantidades de tinta a los periódicos, habrán tenido mejor cuota de pantalla en la televisión y habrán programado más intensamente sus discos en la radio, pero ninguno como Cachao; como sí fuera el aventurero Conde de Sant Germain ha estado presente en los momentos definitivos de la música cubana y de la salsa.

Dicen algunos que la salsa es un concepto, dicen otros que la salsa no existe, otros que la salsa es música cubana. Vamos por partes dicen los taxidermistas pero también los caníbales, un poquito de filosofía de quinto grado de secundaría para devorar o derivar: ¿es la salsa un concepto?. Comencemos con una casualidad para despejar el camino que es culebrero, los filósofos en general colocan en un mismo nivel a las ideas y a los conceptos, por lo tanto, con ese similitud que posibilitan los integrantes de las distintas escuelas del pensamiento podemos concluir una primera fase del debate para avanzar un escaño más, en donde encontramos que la mitad de los filósofos dicen que las ideas que existen son reflejos de mentes superiores inmortales y la otra mitad manifiesta que son invenciones de mentes inferiores mortales, por lo tanto, por una u otra disquisición, las ideas o los conceptos son proyecciones, una coincidencia más. Dentro de las escuelas que manifiestan que mentes superiores han creado al hombre a semejanza e imagen de ellas, existen algunas bien avezadas que han llegado a plantear incluso que este mundo que habitamos no existe, que es solo la idea de una mente superior que nos ha puesto en el universo y, que por lo tanto, quienes lo poblamos solo somos visos o criaturas de esa mente superior. Cerremos este párrafo diciendo que la gran mayoría de los latinoamericanos hemos ido formado nuestro imaginario en esta última hipótesis, que a la larga podría dejar como corolario que así como la salsa no existe tampoco ha existido la música cubana, Cachao, tú y yo ... ¿Y si Dios no existe?

Aceptando en esta difícil coyuntura que las mentes inferiores de las criaturas mortales creada por Dios son las que se inventan las ideas, los mitos, el lenguaje, el pensamiento, la música, se podría decir entonces que la salsa es un concepto, una noción aglutinadora, una categoría cargada de formas, de estilos, de corrientes, de modas, de épocas, de tendencias y de ritmos que hombres de determinados ámbitos, naciones, territorios o comunidades, han creado, ensayado, divulgado, reproducido, adaptado, evolucionado y gozao, "porque lo gozao quien me lo quita". Con la misma propiedad podría enunciarse lo mismo tanto para el jazz como para la música cubana, dos conceptos y a la vez sintaxis sonoras que han nutrido la salsa, así como ella también los ha alimentado. En consecuencia, Cachao solo es un apelativo para un gran músico bautizado Israel López, nacido en La Habana en el año 1.918 del calendario gregoriano.

Así como Cachao es un ser de carne y hueso facultado de pasado, presente y futuro en la mecánica newtoniana del tiempo es también una entidad en el infinito universo y, ya que recordamos a Newton, valga con pertinencia expresar que el tiempo es una invención de Occidente multiplicada en buena parte del planeta, es una convención que nos permite coordinarnos siguiendo secuencias causa efecto para no volvernos locos. Gracias a los relojes, así sean de distintas marcas y estén localizados en diferentes meridianos, luego de una operación matemática de lo más simple logramos algo entendemos, ya que según cuentan cada uno tiene su propio mecanismo biológico de tiempo, o algo así. Dentro de esa lógica repetimos y repetimos como cuando consultamos textos varios como el Diccionario de Música Cubana de Helio Orovio, libro fundamental para equivocarnos aún teniendo ediciones corregidas y aumentadas como la de 1.992 de la Editorial Letras Cubanas, donde de Cachao reza lo siguiente:
 


LÓPEZ, ISRAEL. Compositor, contrabajista y director, La Habana, 1.918. Conocido como Cachao. Perteneciente a una larga familia de músicos, a los trece años de edad ingreso en la orquesta Sinfónica de La Habana. En 1.937 entró a la Orquesta Maravilla del Siglo, de Fernando Collazo, y luego integró como contrabajista a la Orquesta de Arcaño y sus Maravillas, para las que compuso, junto a su hermano Orestes López, numerosos danzones de ritmo nuevo, precursores del mambo. Fue contrabajista de varias orquestas de teatro habaneras y formó parte, asimismo, de grupos de jazz. De 1.957 a 1.960 integró la orquesta Fajardo y sus Estrellas. Ha tocado luego, en diversas partes del mundo, con importantes agrupaciones musicales. En Nueva York grabó numerosos LP, tanto con grupos dirigidos por él como otros grupos famosos. Son conocidísimas sus grabaciones de descargas cubanas. Entre sus danzones figuran los clásicos "Se va el matancero", "Adelante" y "Jóvenes del ritmo". Ha realizado infinidad de arreglos musicales.

Lo paradójico es que así como la naturaleza biológica humana hace caso omiso inconscientemente del conceptual tiempo, el investigador cubano Helio Orovio ignora despectivamente o oculta conscientemente información sobre su compatriota Cachao. Al leer la biografía, cualquier biografía es corta así contenga diez mil páginas, no parece sensato que todo un investigador ignore o publique que Cachao, (algunos revelan que es el mejor contrabajo del mundo, peso por peso, libra por libra), halla estado vinculado con Tito Rodríguez, con Eddie Palmieri o con las Descargas Tico. ¡Es como sí el Diccionario hubiera omitido de la biografía de Benny More la presencia de Dámaso Pérez Prado! No parece creíble que así como destaca el hecho que Cachao tuvo que ver con la aparición del mambo solamente escriba las conocidísimas descargas cubanas, en actitud de lavarse las manos. Para mí esta velando la real importancia de Cachao, quién como entidad tuvo mucho que ver con varios momentos claves de la música del mundo. Uno, la creación del danzón del nuevo ritmo junto a su hermano Orestes y a Antonio Arcaño. Otro, la dirección que tomó la música cubana a partir del acontecimiento de las conocidísimas descargas cubanas en los estudios Panart y un tercero, para ahorrarnos espacio, lo que significó para las Américas desde el Spanish Harlem de Nueva York, el surgimiento del estilo, movimiento y época de la música salsa. Qué en 1.992, todo un investigador conocido y reconocido, que como tal trabajó en el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba lo ignore o oculte es por que es un simple compilador de información, o esta limitadamente formado, u obra de mala fe, o es solo una pieza de un plan. Y eso que todavía no se sabía públicamente que Andy García, el actor cubano en Hollywood con fuertes vínculos en Miami y por demás antícastrista, estaba detrás del regreso a primeros planos de Cachao con el volumen uno de las Master Sessions.

Resulta increíble que un investigador quiera cubrir con el tamaño de su libro al sol de momentos claves para la música y los hombres del mundo, la verdad es la verdad y no caben disculpas y justificaciones, las descargas en los estudios de la empresa privada Panart ocurren en La Habana casí con una década de anticipación a la declaración socialista de la revolución cubana, y en esas descargas en las cuales no solamente participó Cachao, sino otros eminentes músicos cubanos, fueron las que dieron ideas a músicos como Tito Rodríguez o Eddie Palmieri para consolidar o gestar el sonido latino de la salsa de Nueva York, toda una época, todo un estilo, todo un movimiento, que el paso del tiempo ha dado su lugar en la sociedad y en la cultura. Que tal sí hubiera tenido a su favor el idioma, el poder, la ideología, los medios de comunicación, los recursos y el apoyo preciso necesarios para medírsele al carisma privilegiado que tenían los Beatles y los Rolling Stones para posesionarse en mentes y cuerpos del mundo entero. Definitivamente la historia la escriben los vencedores, así como "El Manicero" tiene miles de versiones, cada historiador hace su descarga. Leí por ahí, no recuerdo en que texto que Napoleón era un Quijote, solo que le faltaba estar loco.

Esa limitación deja ver que a Cuba también la constituyen hombres de diferente constitución. Ocultar apartados de la vida de un grande como Cachao, es ocultar a la vez, a hombres y momentos claves de la música cubana que han sido fundamentales para la existencia de los terrícolas. Que orgullo que lo nuestro, lo de uno, sea tomado en otras partes como referente y componente de alegría y de optimismo, además, pensar mezquinamente que la salsa es música cubana no deja ver, sentir, palpar, respirar, gozar, penetrar el bosque; las formas y géneros de la música cubana solo son la variedad de siguarayas, que junto a las ceibas y otras especies conforman la espesura sonora latina que enriquece los sonidos de la naturaleza humana y del mundo, así como estos también diametralmente la han enriquecido.

Aunque el investigador cubano Leonardo Acosta a dado por terminada la polémica cubana por la salsa con el resto de mortales valía la pena traerla a colación, por que recuerda que anterior al articulo de Acosta se hubiera podido preguntar ¿si dicen que la salsa es música cubana por que no se incluyo en diccionarios u otros textos a los Palmieri, a Richie Ray, a Ray Barreto, a Willie Colón, a la estrellas de Fania, a la salsa hecha en Nueva York, al fin y al cabo era música cubana? Las cosas han cambiado tanto, como los mapas, y en auxilio contra los fanatismos y los nacionalismos llegan las ciencias como la lingüística o la semiología, que expresan que no basta pisar el suelo donde uno nace para ser de esa tierra, los imaginarios también son componentes de lenguajes y naturalezas. Sin querer, queriendo, dijo El Chavo, ocultamos la verdadera grandeza musical de una nación y de un género, el humano, advirtiendo que Nietzche escribió alguna vez "Humano, demasiado humano"

No soy de aquí
ni soy de allá
no tengo edad
ni porvenir y mi sentir
es mi color de identidad.

Afortunadamente para la música del mundo, la música cubana es tan sólida que se pone por encima de la condición humana y de lo que ella proyecta. La paradoja es que somos naturaleza y el tiempo se nos va imperceptiblemente como el agua entre las manos, del mismo modo como el conde de Saint Germain iba tejiendo su leyenda en vida, influyendo en la formación y guarda de los secretos de iniciados, tal como Cachao ha pervivido impasible cual esfinge con su contrabajo junto al piano, cráneando nuevos tumbaos dentro de la progresión dialéctica de las cosas que evolucionan. Parafraseando a Agliè, ese personaje del Péndulo de Foucault de Eco, al iniciado los simples lo vemos como una persona pero no como en esencia es, una fuerza como es el agua, el viento, las hojas, el arco iris. Agliè dice que es importante que veneremos esa fuerza, pero que se hace necesario protegerla, respetarla, sustraerla a la curiosidad de los profanos, o de cualquiera que no sea capaz de comprender el júbilo interior y la gracia que emana. También formula que una cosa muy distinta es el aspecto que ella tome, ese asunto depende de las posibilidades de comprensión que tiene cada uno, al fin y al cabo cada uno ve o entiende lo que quiere ver o entender.

En un mundo actual donde las masas se fijan más en las caras y cuerpos moldeadas por la cirugía plástica, que en aquel que concentrado toca un instrumento, es importante describir lo que el alto y fornido Cachao en silencio sabe hacer desde niño. Decía Cabrera Infante que cuando Cachao habla lo hace con voz suave, siempre en acuerdo civilizado, con su inmutable cara egipcia en la cual resaltan sus ojos asombrosamente azules. El escritor cubano, fallecido unos días antes de la muerte de Juan Pablo II, prologista de discos de Cachao, describió que cuando el hombre sin edad toca parece un jinete arcaico que monta su caballo de madera y cuerdas, las que pellizca y golpea a su saber, o las somete a su instrumento de dos metros usando su arco como un látigo, el más masivo de la orquesta mientras pone un ojo azul para seducir y dirigir a sus músicos con su mirada y cejas mientras no pierde oído. Siempre formidable, siempre augusto como una entidad.

Increíble que muchos que nos llamamos melómanos ni siquiera nos hubiéramos fijado en ese hombre alto y fornido sosteniendo y tocando su instrumento de dos metros y a los cuales obligatoriamente deben seguir los miembros de una orquesta; misterioso que esa unidad que ocupa en un escenario la mayor cantidad de espacio se torne invisible; es virtud de iniciados enseña Don Juan y repite Eco cuando dice que la iniciación es la comprensión intuitiva de los misterios que la razón no puede explicar, que es un proceso abismal, una lenta transformación del espíritu y del cuerpo, que puede conducir al ejercicio de cualidades superiores e incluso a la conquista de la inmortalidad, pero que es a su vez algo intimo, secreto que no se manifiesta externamente por que es pudorosa, y sobre todo, caracterizada por la lucidez y el distanciamiento. ¡Vaya Cachao! ¡Vaya a saber Dios!

¿Y saben a donde vino a parar el espíritu y el cuerpo de Cachao? Según Cristóbal Díaz Ayala, al caos que representa la música cubana. Una música con varios instrumentos llevando patrones rítmicos diferentes, que además acentúan la melodía o la armonía. Estipula Díaz Ayala que en esa música como en muchas alguien tiene que mantener la cabeza serena y controlar la situación, pero en la música cubana en el agitado mar de la polirritmia debe haber en la articulación un piloto muy especial y Cachao es el más especial de todos los pilotos. Cachao y su contrabajo son las entidades más grandes de la tradicional música cubana y de la moderna salsa, dominan las fuerzas que otros padecen. Cuando Cachao toca, lo vemos en las producciones audiovisuales de Andy García y de Fernando Trueba, se invisibiliza, no se le ve un gesto de arrogancia ni una mueca de humildad, simplemente toca y conduce con una leve sonrisa como la que trasluce la Gioconda cuando baila su danzón. Es el momento inmenso en el cual dos puntos en el infinito se reconocen: Cachao y Leonardo Da Vinci. Solo los Señores del Mundo se reconocen entre sí.

Que cosas tan extraordinarias en la vida y obra de Cachao, del hombre del que ni siquiera los ostentosos cubanos en Miami, se dieron cuenta de su presencia, pese a vivir entre ellos durante dieciseis años, no sabían quien estaba entre ellos aunque solo fuera para sacarle beneficio político. Claro, como a Cachao nunca se le han escuchado declaraciones altisonantes contra su Cuba de siempre, contra la salsa, contra la Vida. ¡Cómo iba a resultar interesante tan profunda personalidad en una ciudad sumida en el engañoso oropel y en las vanidades efímeras! Lo paradójico es que un miembro de esa comunidad sea quien se halla convertido en su protector al sacarlo del anonimato en el cual lo estaban sumiendo los tiempos míseros de la salsa y el pop netamente comerciales, controlados dizque por la capital de Latinoamérica. Inescrutable que en medio de la Babilonia latinoamericana surja un Andy García, integrante del star system, así como en los tiempos románticos de la nobleza europea, esta fuera mecenas de otros grandes como Beethoven, Mozart o Bach.

Los de Miami por estar pensando en como tumbar a Fidel, en como sacarle provecho a los gobiernos y a las leyes estadounidenses y en como influir en la mente de lo latinoamericanos, no se percataron que tenían entre ellos al único músico cubano que ha sido testigo tanto dentro de la lógica de los tiempos como de la lógica de la tradición de la evolución de su música, nada más y nada menos que de la música cubana. Como el caballo de Troya, Cachao alguna vez debía vencer, uno de los seres que nunca ha conocido victoria ni derrota estaba en el interior de una comunidad que lo despreciaba por mulato. Esa comunidad estaba más pendiente de los blanquitos del Miami Sound Machine y de la salsa tártara elaborada por Willie Chirino, Hansel y Raúl y Albita Rodriguez. Todos tan blancos que pensaban que la música cubana era asunto de negros como la salsa de Nueva York era cosa de latinos pobres en el Spanish Harlem. Solo después de la aparición de Andy García en la vida de Cachao, pareciera que las cosas en algunos sectores de la música no son lo mismo ahora en Miami, ya algunos se lavan las manos con hierbas para tocar con respeto los tambores. ¿Será que una vez más el sino puso a Cachao en el momento preciso, en el lugar preciso? Sólo el devenir que solo tiene presente lo dirá. Aludiendo a los agujeros negros Stephen Hawking afirmó : "Dios no solo juega a los dados, sino que a veces los arroja, donde nadie puede verlos".

Cachao es una fuerza privilegiada que ha podido atravesar muchas vidas. Pero en nuestro caso es el único que ha estado presente influyendo con su instrumento tanto en los principales ambientes de la música cubana como en los formatos clásicos de instrumentación de la misma que desembocaron en la salsa. Según su compatriota Díaz Ayala, Cachao y su contrabajo empezaron en las llamadas orquestas típicas, convertidas después en charangas, donde interpretaron el danzón, el mambo, el cha cha chá y la pachanga; estuvieron luego un tiempo en el septeto, donde tocaba sones, boleros y guajiras; y por último, hicieron parte de las llamadas jazz bands, en las cuales tocaban la variedad de los sabrosos ritmos de la música cubana, incluidos los del complejo de la rumba como el guagüanco, con el cual se han criado danzando la mayoría de cubanos y el cual les recuerda arquetípica e inconscientemente que en Cuba "el que no tiene de Congo tiene de Carabalí". Es imposible e inverosímil que halla en el mundo un cubano racista, así tenga ojos azules como Cachao, quien lleva en su piel la suite Africa, la que en tres movimientos saluda, danza y descarga cantos, toques y pasos litúrgicos yoruba al Eleggua que abre y cierra los caminos.

Cachao, testigo de la lógica de los tiempos como de la lógica de la tradición, lleva en su corazón aquello que Louis - Claude de Saint Martin en "L´espirit des choses de L´espirit des traditions en général", citado por Eco en el Péndulo, manifestó que todas las tradiciones de la Tierra deben verse como tradiciones de una tradición - madre, y qué su personaje Agliè traduce a los terrenos del sincretismo, cuando en un momento del Péndulo, manifiesta que el sincretismo es el reconocimiento de una única tradición que atraviesa y nutre todas las religiones, todos los saberes, todas las filosofías. Cachao, descendiente de esclavos y colonizadores, sabe muy bien que sabio no es aquel que discrimina sino el que combina los jirones de luz cualquiera sea su procedencia. Él que titila como lucero en el firmamento nocturno debe saber que la iniciación es fruto de una larga limpieza de la mente y del corazón. Cachao, quién ha sido principio articulador de momentos determinantes en las cronologías de las músicas cubana y salsa, músicas de razas o de culturas que forman parte de nuestro subconsciente, habitado por figuras arquetípicas que se repiten en todos los hombres de todas las épocas en todos los lugares de la Tierra, sabe en su corazón y en secreto, que la tradición y la vanguardia tuvieron su origen simultáneo en el mismo segundo de aquel día en el cual se dice que comenzó su expansión la luz. Agliè sentencia que los Señores del Mundo se protegen con el secreto.

Quienes vivimos metidos en la salsa, recorremos su historia tal como Newton concibió un tiempo absoluto para todos los mortales de este planeta, como "un río con una velocidad constante, siempre hacía adelante", cómo se ensamblan carros, neveras o cualquier otro electrodoméstico, atendiendo el proceso en línea que Henry Ford aprendió observando con detenimiento como en un matadero de Nueva York se descuartizaban las reses por cortes para su posterior venta. Como todos los mortales nos hacemos a la historia desde allá, desde su supuesto origen en el tiempo hasta el presente. ¿Que tal otra perspectiva ? ¿Qué tal un ejercicio con la historia contándosela al revés o escribiéndola en viceversa? A lo mejor sería menos asimétrica, menos oficial y no habría tanto loquito fanático suelto por ahí. Los segundos formarían los minutos; y estos, las horas; y estas, los días; y, así sucesivamente las semanas, los meses, los años, los lustros, las décadas, las generaciones, las épocas, los siglos, las eras. Agliè también se pronunció y dijo que es una ilusión moderna creer que el tiempo es una sucesión lineal y orientada que va de A hacía B. También puede ir de B hacia A y el efecto puede producir la causa.

¿Quién fue primero el huevo o la gallina? ¿El mambo de Orestes, el hermano de Cachao, o el de Pérez Prado? ¿El de Arsenio Rodríguez o el de José Curbelo? ¿Qué significa estar antes o después? ¿Cachao es anterior o posterior a sus misteriosos antepasados o a sus polarizados contemporáneos? No es acaso él, como lo pudo ser Arsenio, el origen artículador de lo que ha contribuido a crearlo. Consideró que no hay que razonar, según la lógica del tiempo, sino según la lógica de la tradición en unidad dialéctica que es vanguardística. Todas las épocas, todos los tiempos se simbolizan entre sí, y por tanto el tiempo invisible existe y ha existido en todos los tiempos, independientemente de las fluctuaciones de la historia, que en últimas es versión pasajera, interpretación parcial o relato de vencedores. El tiempo de la revelación última no es el tiempo de los relojes, dice Eco en el Péndulo, sus relaciones se establecen en el tiempo de la historia sutil, donde el antes y el después del sentido común importan bastante poco.

La entidad Cachao, que es uno, que son todos, como el tiempo relativo de Einstein puede dilatarse o contraerse, adaptándose a las clásicas dimensiones de alto, largo y ancho para formar un continuo espacio - tiempo. La entidad Cachao, que trasciende la gravedad, es más que ese testigo clave en los momentos determinantes dentro de las transformaciones de la historia de la música cubana y en los momentos determinantes dentro de las oscilaciones de la historia de la salsa. En compañía de su hermano Orestes, en los alrededores del año 1.938, modelaron el danzón Mambo que publicado por Arcaño y sus Maravillas se convirtió en fuente de ideas para músicos cubanos y salseros; fue participe de las descargas cubanas en miniatura que a partir de la década de los cincuenta señalaron nuevos derroteros para la música cubana y para el venidero estilo de la salsa neoyorquina; estuvo en Nueva York junto a Charlie e Eddie Palmieri, cuando estos a mediados de los sesenta, revolucionaron el ambiente salsero con sus proyecciones en abstracto que rompían en mil pedazos esos prejuicios que hacen pensar que la salsa solo sirve en breves minutos para bailar, que es hasta el delirio música cubana, que es moda sonora que enajena y que solo debe ser cantada y; además, su "Descarga Cachao" en versión Fania por Barreto fue la que abrió, después del tema de introducción aquel concierto en el Cheetah de Nueva York en agosto de 1.971, el más importante en la historia de la salsa, el mismo que puso en las mentes del mundo la existencia de un sentimiento y un imaginario de una raza arco iris. Durante aquella velada Bobby Valentín sostenía el ritmo e improvisaba arqueando una ceja tras una sonrisa eterna, que no es lo mismo que inmortal.

Nunca he visto a Cachao en persona, me gustaría ver sus manos, estrechar ese par con el cual domina a su corcel sonoro. Pedirle permiso para otear sus palmas, observar su línea de vida y con detenimiento intentar descubrir sí existe una muerte en ella o cuantas, conocer sí su memoria es superior a la de Funes, el memorioso y abrazar el calor de su velocidad cercana a los 300.000 kilómetros por segundo. Es posible que Cachao también halla estado aquel día que Dios no quiso jugar a los dados con el mundo. Mientras llega el día en el cual todos los mortales conocemos el libro de la risa en esta inmensa abadía, sigamos cultivando su leyenda, casi a escondidas, para que continué influyendo en la formación y guarda de los secretos de iniciados. Cachao como su ritmo no hay dos.

 

Por Fernando España
Bogota - Colombia
2005

 

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