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Maraca
MARACA: FLAUTISTA Y PERSONA

Estamos en presencia de una música consciente de su tradición y diversidad, proyectada ampliamente con mucha singularidad entre el apogeo de la diversidad tímbrica y armónica del mundo contemporáneo de hoy en el cual nuestra música, conjuntamente con la brasileña y la norteamericana han aportado una infinita riqueza. Agrupaciones como Irakere, NG la Banda, Otra Visión, Adalberto Alvarez y Los Van Van, entre otras que hoy ocupan ya los primeros planos en la música popular se han enriquecido con la inserción de los nuevos talentos. Y como resultado de este proceso ya se dejan escuchar nombres como el de los saxofonistas Román Filiú (Irakere), César López (Havana Ensemble), Alfredo Tompson (Havana Ensemble) o el de los trompetistas Luis Valle (Ex Yumurí), Mario Hernández Brown (Otra Visión), Reynaldo Milian “Molote” (Otra Visión) y Armando Trujillo (Banda Provincial de Conciertos), Daniel Ramos Alayo (Banda Afrocuban All Star), Julio Padrón (Irakere), Mario Hernández (Havana Ensemble), Alexander Abreu Morensa (Paulo FG y su Élite), Francisco Padrón Jiménez (ex Paulo FG y su Élite) y Roberto García (ex Afrocuba). Muchos de estos jóvenes instrumentistas ya ejercen un protagonismo de primera línea, puesto de manifiesto en un marcado virtuosísimo característico de las escuelas cubanas de viento metal y viento madera, las cuales cuentan con un reconocimiento a escala mundial, por la gran calidad técnica y pedagógica de sus profesores a través de todos estos años.

Todo este proceso, tiene sus antecedentes en grandes figuras de otras generaciones como son el flautista y saxofonista José Luis Cortés, el flautista y saxofonista Germán Velazco, el trompetista José Miguel Crego; excelentes músicos que han marcado una pauta en los planos de estelaridad de nuestra música popular alrededor de los años 80's. Es importante destacar dentro del protagonismo de los años 90's a una figura joven que se sitúa en uno de los lugares címeros de toda esta vanguardia, con una excelente labor de composición e interpretación inspirada en los valiosos aportes que le han hecho a nuestras corrientes sonoras tres grandes pilares de la música popular cubana de los años 40's y 50's; los maestros José Fajardo, Antonio Arcaño y Richard Egües. Se revela en sus mejores interpretaciones, las razones que lo sumarían a esta auténtica trilogía como un digno relevo de 4 x 4, enarbolando el batón de esta nueva gesta. Orlando Valle (Maraca), ha encontrado una manera muy particular de expresar su música, y a través de su flauta, con un lenguaje técnico depurado y un alto nivel interpretativo, ha ido imponiendo un sello, incorporando diferentes timbres sobre la base de nuevos enfoques armónicos por sobre todas las cosas un sonido auténticamente cubano. Todo ello sin dejar de sentirse motivado por la búsqueda de otras corrientes sonoras dentro del marco de la música contemporánea, lo que lo ubica como uno de los más reconocidos virtuosos de estos tiempos y un artista que ya está haciendo historia. Por ello ya podemos considerar que existen sobradas evidencias en la carrera profesional de Maraca que lo sitúan como el flautista de más reconocimiento a nivel internacional. Por su técnica y gran cantidad de piezas escritas para su instrumento, que demuestra cuán profundo y serio es el camino que ha emprendido en medio de un mundo de tanta competencia, él representa la búsqueda de un nuevo camino y un nuevo lenguaje sonoro a las puertas del año 2000.

Nacido en Septiembre de 1966 y proveniente de una familia de músicos, Maraca comenzó sus estudios de flauta a los 10 años de edad y culmina los mismos en la Escuela Provincial de Música Amadeo Roldán en la provincia de La Habana. En 1988, Maraca es una de esas personas simpáticas, amables, inteligentes y con una visión muy clara de sus propósitos y todo ello acompañado de una sólida cultura que lo hacen todo un gentil hombre a la manera de esos honorables caballeros del XVIII. Y todo da una medida exacta del conjunto de las características tan valiosas que acompañan su especial pensamos que pocas veces se reúnen en una sola persona tantas virtudes. Lo conocí allá por el año 1985 en una de esas famosas tertulias que solían darse en los pasillos del muy reconocido Conservatorio de Música Amadeo Roldán, de la ciudad de La Habana y ubicado en el corazón de la urbe capitalina por el entorno de los Cuatro Caminos, lugar en el cual ya se hacen costumbre por parte del estudiantado (de aquel entonces y de hoy) contar historias de músicos importantes y grupos de modas del momento. Recuerdo que una de esas tardes del mes de febrero muy cercana a una edición de unos de esos buenos festivales de jazz a los que tanto le deben la música y tanto los músicos cubanos, Maraca y yo conversábamos mucho de un arreglo que él quería hacer para este festival con la obra Pasos gigantes tema antológico de la música americana que era todo un reto para un principiante embriagado de grandes ideas. Me cautivaba su entusiasmo veía en él al niño avispado tratando de armar un gran rompecabezas, que finalmente en un abrir y cerrar de ojos aquello constituyó algo inexplicable. Pasos gigantes se convirtió en todo un big bang con palabras mayores y constituyó además la sensación de aquel festival.

Fue la conmoción de grandes profesionales allí presentes, lejos estaba Maraca de imaginarse que dentro de algún tiempo muchos de sus sueños se convertirían en toda una realidad, y que esta obra constituirá un pasaporte para abrirle el camino que lo conduciría por sus maravillosos resultados a integrar las filas del prestigioso grupo Irakere como flautista, tecladista y conjuntamente con el maestro Chucho Valdés, su director, contribuye al aporte de numerosas composiciones y arreglos originales. Durante un período de 6 años gira con el grupo en los más afamados clubes de jazz del mundo. Relacionándose con grandes figuras como Dizzie Gillespie, Paquito D’Rivera, Herbie Handcock, Tito Puente, entre otros.

Irakere constituyó una etapa de pleno desarrollo para la formación profesional de Maraca, una etapa donde pudo expresar todas esas ideas acumuladas a través de todos esos años que pasó como estudiante en el Conservatorio y que a partir de Irakere toman cuerpo y alma. Una etapa donde se puso de manifiesto todo ese talento especial que da un toque de distinción a toda esa música que él interpreta. Después de todo este proceso de formación y de solidez profesional, Maraca decide luchar por la defensa de sus ideas, replantearse una línea de trabajo diferente. A partir de este momento, 1994, decide abandonar Irakere para lanzarse durante un período de dos años a trabajar en solitario, compartiendo esta vez la flauta con la composición musical y la orquestación. A esta etapa se debe su primera producción, la grabación y lanzamiento del disco Pasaporte, con la reunión de importantes músicos como Tata Güines, Angá y otros. En este mismo año 1994, es invitado por Tito Puente para trabajar con su “Latin Golden Stars Orchestra”, en el Club Blue Note de Tokio. Es a partir de estos y otros importantísimos resultados que Maraca decide en 1996 crear su grupo Otra Visión, seleccionando para el mismo a un grupo valiosísimo de jóvenes músicos.

Ya con la creación de su nuevo grupo comienza en serio un trabajo de búsqueda de los valores más auténticos de la música cubana de antaño llevándola a sonoridades y ritmos más actuales y realizando un tipo de sonoridad que abarca desde el latin jazz, hasta las corrientes más actuales de la música que se mueve en el mundo de hoy. Maraca se ha convertido sin lugar a dudas en uno de esos instrumentistas que ponen de manifiesto a través de su flauta el nivel más alto de expresión sonora en la música de hoy y eso lo podemos apreciar en esa tremendísima virtud de ejecutar notas tan compactas y una gran velocidad en toda la extensión de su registro, logrando impresionar de tal manera a cuantos le escuchan por la limpieza y perfección de sus ejecuciones. Para tener una clara idea de hasta donde se puede valorar el arte de este formidable músico, cabe resaltar que en el mundo existen muchos flautistas con una técnica super espectacular los cuales dedican toda su potencialidad sonora a la defensa y caracterización de un solo género musical. Sin embargo, hay que reconocer en Maraca su capacidad de interpretar diversos géneros o estilos y adentrarse en cada uno de ellos con la técnica y la intención que requieren cada unos de esos patrones.

Hay algo que es muy bueno destacar y es que tras Maraca se esconde lo cubano y eso lo vemos a la hora de escucharlo improvisar al mismo nivel y gusto con que lo hacían sus mismos antecesores, con esa gracia de combinar lo viejo con lo nuevo y con la capacidad de crear su propio sello con pura originalidad. En ese sentido diversas personalidades refieren algunas opiniones sobre el trabajo de Maraca. Por ejemplo: Me comentaba el destacado saxofonista, arreglista y director del grupo Irazú, el chileno Raúl Gutiérrez muy amigo de los músicos cubanos que Maraca era capaz de frasear un bolero e interpretarlo con el mejor de los gustos y con la suavidad que requiere el género evocando fragmentos y enlazando bloques armónicos con gran maestría y con un gran concepto del tratamiento armónico y melódico que pueden convertir a una simple pieza en toda una joya. Otro grande de la música cubana a escala mundial en virtuoso saxofonista, arreglista y compositor, Paquito D’Rivera refiere a que “Maraca hace la música y toca la flauta como Dios manda”. Pienso que esta expresión dicha por un consagrado como Paquito cobra una especial significación sobre todo porque Maraca corresponde a otra generación. En Cuba la mayoría de los músicos y especialistas reconocen en Maraca uno de los músicos más significativos de esta generación tras estas opiniones existen evidencias y todo un resultado de trabajo, no puedo concluir este trabajo sin resaltar brevemente que Maraca no se preocupa solamente por investigar todo lo concerniente a la música cubana de todos los tiempos, sino que él con gran madurez e inteligencia ha incorporado a su mecánica todo un caudal tecnológico a través de costosas generaciones de computadoras que lo preparan en la búsqueda de un lenguaje de alta capacitación abocado a las puertas del Nuevo Milenio. Sin que por ello lo cubano sea maltratado, él pone la tecnología actual en función de la cubanía. Cuando visitamos allá en Párraga en lo alto de una loma la casa de Maraca, nos quedamos profundamente cautivados con ese mirador natural que tiene la casa, que sin lugar a dudas dan imágenes al artista que enriquecen todo ese caudal que él pone de manifiesto en esas computadoras que conviven en uno de sus dormitorios y que entrelazan la ciudad con aquel pedacito del reparto capitalino. Luego Celine, su esposa con esa dulzura, pero con una medida exacta de lo que hay que hacer prepara una de esas comidas italianas que Maraca en un 2 x 4 se come casi sin respirar para mi asombro.

Celine tan amante de esa música cubana a la cual debe, conjuntamente con el amor que siente por Maraca, su aplatanamiento en la isla. Impone como una disciplina la escucha de varios temas de la más auténtica música cubana puesta de manifiesto en Yumurí y el resto de la familia Valle que resulta un parangón como una dinastía musical y que a pesar de que cada uno ha tomado su propio derrotero, se mantiene el vínculo. Pero verdaderamente el orgullo de la familia Valle lo es Maraca, flauta y persona van cogidos de la mano escribiendo páginas memorables para la historia actual y futura de nuestra música. Orlando “MARACA” Valle Selección de la prensa hispánica. “Otra Visión ofreció una muestra de una corriente sonadora que se ha seguido desarrollando a ritmo acelerado (...) Sonando, una composición del flautista que le da nombre al CD, es una locura de sonidos pero Me gusta el Son, es un son de corte antiguo y así es un mejunje sonoro delicioso que termina con un jazz afrocubano de corte actual”. Olga Connor, The Miami Herald (seguido al concierto Live en Miami del 9 de Sept./1998) USA “Este es uno de los discos que deleitan al oído desde que comienza al final”. La Opinión, Abril/1998, USA “Uno de los momentos más felices lo aportó Orlando Valle (Maraca) y su grupo Otra Visión, al compartir su intervención con los Muñequitos de Matanzas”. Pedro de la Hoz, Granma (seguido al espectáculo Live con los Muñequitos de Matanzas durante el Festival de Jazz de La Habana de 1997), Diciembre/1997, CUBA Fusionar elementos modernos y folklóricos es precisamente lo que Maraca logra realizar, al frente del grupo (apropiadamente) llamado Otra Visión, boom discográfico que refleja su empeño en satisfacer por igual a jóvenes y viejos, bailadores y jazzófilos (...) lo más significativo de todo esto es que una generación de relevo, al otro lado del charco, que no está interesada en el bloqueo del despelote, la guapería hipersalseada y otras aberraciones... Luis Tamargo, Latin Beat Magazine (crónica del primer CD de Maraca & Otra Visión) Noviembre/1996, USA “Lo inolvidable dentro de todo lo visto fueron aquel caudal sonoro que nos legaron Otra Visión y su estelar Maraca, junto a los Muñequitos de Matanzas... Nancy Robinson Calvet, Trabajadores (seguido al Concierto/Espectáculo con los Muñequitos... durante el Festival de Jazz Plaza de La Habana) Diciembre/1997, CUBA “Orlando Valle (Maraca) es el creador de una flautística muy importante, que es dentro del llamado jazz-fusión de vanguardia, la unión de ritmos nuestros con percusión como son el mambo, el cha-cha-chá... y viene llamando la atención, incluso, fuera de nuestras fronteras (...) Hablamos de un joven flautista, compositor y arreglista, que es poseedor de “un brillante, rico, sorpresivo”. Omar Vázquez, Granma, Abril/1998, CUBA “Si de descarga antológica se trata, todos coincidirán en la buenaventura del encuentro del flautista Orlando Valle (Maraca) con los percusionistas Giovanni Hidalgo y Changuito Quintana (...) señorío melódico y explosividad en una sesión memorable”. Pedro de la Hoz, Granma (después del Concierto del Festival de Jazz Plaza’98), 22/12/98, CUBA “Con los del patio también se fue pródigo para el flautista Orlando Valle “MARACA” en un estilo que escapa a toda clasificación menos la de lo inexplicable, de tanta imaginación y creatividad reunidas en una sola persona”. Guille Vilar, Juventud Rebelde (después del Concierto del Festival de Jazz Plaza’98 27/12/98, CUBA “Otra figura de la nueva generación musical es el flautista Orlando “Maraca” Valle que viene con su álbum Sonando (...) Maraca (...) eleva la fusión a nuevas cumbres creativas. El Universal, Venezuela, 17/12/98.

 

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Gerardo Portillo Sierra
Cuba-Enero 2005

 

 

 

 

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