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VIVA
LA CUMBIA
ABAJO EL REGAETTON
Amigas y
amigos, con esta expresión no pretendo discriminar ni mucho menos
irrespetar ningún género o aire musical alguno, solo quiero manifestar mi
inconformidad por el hecho de que en Colombia las músicas de tradición
oral y las prácticas sonoras populares atraviesan una CRISIS DE
DIVULGACIÓN, lo que nos conlleva a nombre propio (quien les escribe estas
líneas) y miles de compatriotas (recojo opiniones de un sin número), a
lanzar una voz de protesta en forma respetuosa con el fin de obtener eco y
apoyo en la verdadera difusión de la música popular colombiana.
Colombia es
un país rico en diversidad cultural, cuna de grandes compositores e
intérpretes, con una gama y potencial artístico que cualquier país del
mundo envidiaría, donde se cultivan géneros musicales de amplia variedad.
Les recordamos que el próximo lunes festivo 21 de marzo del presente año,
estaremos celebrando en nuestro país el DÍA NACIONAL DE LA MÚSICA
COLOMBIANA, consagración impulsada por doña Doris Morera, directora de la
Fundación Musical de Colombia con sede en Ibagué, por coincidir con un
aniversario más del fallecimiento del maestro Darío Garzón.
Pues bien, nuevamente les hacemos una cordial invitación especialmente a
la mayoría de comunicadores sociales, maestros de escuelas, productores
musicales, casas disqueras, ministerios de Educación, Cultura,
comunicaciones y demás comprometidos con el arte musical, para que todos
conjuntamente realicemos campañas de difusión y cultivo de nuestras
tradiciones so pena de comprometer nuestra identidad cultural colombiana
ante el mundo.
Muchos colombianos (círculo de artistas especialmente) nos preguntamos
porqué la música popular Nacional se encuentra en estado de abandono,
postrada en un sitial bajo, sin apoyo decisivo estatal, de la empresa
privada, de los grandes medios radiales y televisivos, de las disqueras,
de la gran prensa escrita y otros entes publicitarios. Esto nos lleva a
formularnos algunos interrogantes:
1.. ¿Será acaso que a los colombianos no nos gusta nuestra propia música?
2.. ¿O más bien será que como la mayoría de medios radiales y televisivos
no la difunden porque no produce "rating" y en consecuencia no es "comercial"?
3.. ¿Tal vez será que nuestra estigmatizada música popular colombiana solo
las escuchan gentes de clases sociales bajas, o la población adulta, o es
música arrabalera, pasada de moda, con temáticas campesinas o
rurales, monótona y solo para parroquianos?
4.. ¿Quizá repercutan las doctrinas neoliberales y las políticas de
globalización que persiguen reducir las expresiones culturales en los
pueblos latinoamericanos de los últimos 25 años?
5.. ¿Será que las músicas populares colombianas entraron en la era de la
"industrialización del arte"?
6.. ¿Será que la verdadera música colombiana es la que triunfa
internacionalmente desde el jet set farandulero de Miami, Los Ángeles y
Nueva York?
Muchos colombianos estamos convencidos de algo:
SI LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS DIFUNDEN LA MÚSICA POPULAR
COLOMBIANA, SEGURAMENTE TENDREMOS MÁS SENTIDO DE PERTENECIA CON NUESTRA
PATRIA, NOS BENEFICIAREMOS MUCHOS CULTORES DEL ARTE MUSICAL Y SOBRE TODO,
EXPORTAREMOS AL MUNDO UNA IMAGEN LIMPIA Y FRESCA DE NUESTRA CULTURA.
De seguir así y no dar un timonazo y replanteamiento de políticas
culturales, seguramente a la vuelta de diez o quince años cualquier
delegación cultural colombiana que nos represente en el exterior ya no
llevará ruana, carriel, alpargatas, ponchos, mochilas, abarcas tres puntás,
sombrero vueltiao, tiples, bandolas, cuatros, maracas, gaitas,
tambores, marimbas, cununos y demás atuendos e instrumentos típicos de
nuestro país sino "gafas oscuras","aretes", "botas texanas", "piercing", "tatuajes",
guitarras eléctricas, "hard rock", "ska", "trance", "regueton", etc.
La música popular colombiana hace parte de nuestra identidad nacional, es
un patrimonio que no podemos dejar acabar por nefastas políticas foráneas
que pretenden inculcarnos un discurso falso, light, rosa, payolero, gomelo,
de noticias "gallegas", farándula maquillada, doblajes, montajes y un afán
mercantilista, simplista y mediocre.
Con ese pensamiento seguimos atrasados, copiando todo aquello que provenga
de afuera sin criterio ético, estético, moral, sino simplemente por estar
en la moda "in", no midiendo las consecuencias que deja el fin lucrativo
por el lineamiento y la pérdida de valores que en muchos casos deja en la
juventud colombiana.
Y cómo es posible que la sección cultural algunos noticieros de televisión
se ocupen de promocionar artistas de afuera sin valorar lo que pasa en
nuestro mercado interno.
Que tristeza nos da a muchos colombianos escuchar noticias de farándula
que a diario se transmiten como si a los colombianos nos importara más la
vida personal de "Paulina Rubio" o de "Ricky Martin", que el estado de
salud del maestro José Barros o las condiciones sociales y laborales de
los músicos nacionales por ejemplo. Cuan equivocadas están nuestras lindas
"pechugonas" promocionando artistas extranjeros primero que los nuestros,
es una forma de incrementar el desempleo, de pisotear nuestra dignidad, de
menos preciar lo que somos.
De lejos, el canal regional TELECARIBE se perfila como el mejor transmisor
de eventos artísticos y culturales en el país, seguido por TELEANTIOQUIA Y
TELEPACÍFICO que le apuestan en sus espacios por un país mejor.
Seguimos añorando aquella SEÑAL COLOMBIA de contenidos educativos y
culturales que nos ayudaba a reconocernos como nación. Cuánto daríamos por
volver a ver programas como "Yurupari", "Noches de Colombia", "Tierra
colombiana", "Espectaculares JES", "Maestros", "Aluna" "El Show de Yimmy",
el mismo "Show de las Estrellas pero en vivo" y otros, en los cuales
aprendíamos al menos un poco sobre nuestras costumbres y sobre nuestros
artistas. Da vergüenza observar que la gran televisión Nacional nos invade
con "Telebovelas y Realitys", sin darnos la oportunidad de observar al
menos un programa musical serio donde se represente las distintas facetas
del pentagrama Nacional tradicional o moderno.
En Colombia debería haber una legislación que por lo menos obligue a las
emisoras a promocionar así sea una hora diaria la música popular
colombiana de todas las regiones, sin contraprestación comercial alguna,
como una forma de afianzar nuestro sentido patrio, así como se obliga a
transmitir el himno Nacional.
En vez de "pataditas y agüitas" con temáticas "lloronas" y "doblajes" de
solo "Balanatos y rancheras", a muchísimos colombianos nos gustaría que
la televisión Nacional y privada transmitiera conciertos y festivales "en
vivo y en directo", documentales relacionados con nuestra idiosincrasia,
nuestro entorno y nuestra identidad, programas que instruyan.
Y la gran prensa escrita capitalina así como promociona en una página
entera los viernes la farándula roquera, pues también debería impulsar el
talento nacional para que se beneficien músicos, compositores, arreglistas,
casas y sellos disqueros, empresarios, orquestas, tríos, conjuntos,
la industria turística y todos aquellos que pertenecemos al mundo del
arte.
La única salida para que podamos salir adelante musicalmente en el
contexto local e internacional es creer en lo nuestro, no importa si estas
músicas provengan o no de estratos bajos, campesinos, indígenas,
afrodescendientes, mulatas, populares, etc. al fin y al cabo, es un
reflejo de lo que somos.
Es una lástima ver que la nueva generación de jóvenes colombianos no tiene
casi la oportunidad de conocer música de su país, por la sencilla razón de
que como no se difunde entonces está "out", en muchas ocasiones, la
mayoría de muchachos no tienen la culpa de no conocer obras clásicas del
repertorio criollo como "La pollera colorá", "Pueblito viejo", "Espumas",
"El camino de la vida", "El testamento", "María varilla", "Colombia tierra
querida", "San Fernando", "La piragua", etc. Pero en cambio e irónico, se
saben la última moda del "hit parade" norteamericano y europeo.
En Colombia asimilamos, nos enriquecemos y nos gustan muchas expresiones
musicales de otras latitudes como la música clásica o erudita, el jazz, el
rock, la salsa, rancheras, boleros, baladas, el merengue, rap, la samba,
el bossa nova y el mismo reguetón que seguramente tendrá su "tumbao
sabroso" etc, pero tampoco podemos pensar que son mejores que las nuestras
y de mayor importancia. No obstante, en medio de esta crisis, todavía
vemos pujanza y creatividad de miles de compatriotas a lo largo y ancho de
la geografía nacional que organizan festivales y concursos como una forma
de preservar tradiciones y legados culturales.
Afortunadamente todavía podemos tener la oportunidad de escuchar, bailar y
disfrutar de una gaita en Ovejas (Sucre), una danza en Ginebra (Valle), un
bullerengue en Necoclí (Antioquia), una parranda vallenata en la plaza
Alfonso López en Valledupar, un currulao en Guapi(Cauca), un abozao en
Quibdó, un joropo recio en Villavicencio, una noche de cumbia y tambó en
la plaza de la Paz en Barranquilla, un rajaleña en Neiva, un bambuco
montañero en Medellín, un bambuco fiestero en Ibagué, una guabina en Vélez
(Santander), un Calypso en San Andrés, una tambora en Tamalameque (Cesar),
un pasillo en Aguadas (Caldas), una chalupa en Santa Lucía (Atlántico), un
chandé en Talaigua Viejo (Bolívar), un mapalé en Cartagena, un porro en
San Pelayo (Córdoba), un torbellino en Chiquinquirá (Boyacá), un paseo
vallenato en Fonseca (Guajira), y cualquier cantidad de música popular y
tradicional colombiana en la media torta de Bogotá, por solo enumerar
algunos lugares donde podemos tener el privilegio de encontrar músicas
urbanas y rurales.
Estas manifestaciones culturales se les denominan de distintas formas y
vienen presentando transformaciones sustanciales en los últimos años
debido a los procesos y cambios sociales. En muchas partes del país se les
llaman "Músicas folclóricas", "Músicas locales", "Músicas regionales",
"Músicas tradicionales", hasta concluir con "Músicas Nacionales" y
genéricamente "Músicas populares". Ellas se convierten en un complejo
sistema o circuito articulado de arraigo aborigen, afroide, hispano,
Caribe, y multiétnico.
De la Costa Caribe tenemos entre otros las siguientes formas musicales:
La cumbia, la puya, la gaita, el merengue, el porro canteado, el son
corrido, parrandín, las décimas, los bailes cantados (Lumbalú, bullerengue,
chalupa, tambora, chandé, berroche,guacherna, zambapalo, pajarito,
fandango en lengua), mapalé, garabato, jorikamba, son de negro, congo,
tuna, son de farotas, pilandera, chicote, pilón, maestranza, seré-sé-sé,
chichamaya, letanías, etc.
Cantares del campo (arreo, vaquería, zafra y grito de monte), etc.
En el ámbito popular encontramos el género vallenato (paseo, son, merengue
y puya).
A nivel popular urbano está el merecumbé, el tuqui tuqui, el pasebol, el
jalaito, el mece mece, el chiqui-cha, el tumbasón, el patacumbia, el afro,
el porro palitiao y tapado, el cumbión, el paseaíto, el son palenque, el
son de sexteto palenquero, la champeta, la terapia, etc.
De la zona Insular (San Andrés y Providencia) tenemos el mento, calipso,
reggae, minue, quadrille, waltz, contra danza, mazurca, galop, schottish,
top dance, juba, socca, compás, etc.
La Costa Pacífica se divide en norte y sur.
Del pacífico norte (Chocó) encontramos aires como el abozao, jota, porro
chocoano, levanta polvo, makerulle, danza, contradanza, mazurca, polka,
pisón, pasillo chocoano, bambazú, saporrondó, tamborito chocoano, anderele,
etc., interpretados en formato "Chirimía".
Del pacífico sur tenemos toques como el Bambuco viejo, el currulao, la
bámbara negra, el aguabajo, patacoré, berejú, pregón, bunde, chigualo,
gualí, alabao, pango, juga, caramba, arrullo, loas, villancico, romance,
salves, caderona, canciones de boga interpretados por el conjunto de
marimba.
En la región Andina contamos con aires como el Bambuco, el torbellino, la
guabina, el pasillo, el vals criollo, rajaleña, sanjuanero, bunde, caña,
vueltas antioqueñas, danza, música guasca y de carrilera, etc.
En los Llanos Orientales se cultivan aires como el Joropo, galerón,
zumba-que zumba, pasaje, tonada, golpe, seis por derecho, seis por
numeración, seis corrido, carnaval, San Rafael, copla, romance, tonos de
velorio, quirpa, periquera, pajarillo, chipola, gaván, guacharaca,
reconcilio, quitapesares, perro de agua, etc.
En la Región Amazónica se cultiva música aborigen, cantos y toque rituales,
mágicos relacionados con la madre naturaleza. En Leticia por ser una
ciudad fronteriza con el hermano país del Brazil se asimilan los aires de
Carimbó, Forró, Samba callejera y Samba cancao.
¿Entonces, si tenemos todo ese acervo y bagaje musical, nos preguntamos
porqué carajos nos quieren imponer modas foráneas si somos considerados en
el contexto internacional como uno de los países más rico en diversidad
cultural?
Profesor
Manuel Antonio Rodriguez
Bogota - Colombia
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