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Manolito
Simonet Rompió los Termómetros
Manolito no
es un músico de alta escuela, más bien es un autodidacta; pero sabe muy
bien las exigencias del bailador, el oficio de la dirección de orquesta,
la composición y la orquestación para lograr una orquesta triunfadora, en
un país donde pululan las grandes bandas de música.
Manolito procede de Camaguey, provincia del centro del país, "allá me
inicié en el Movimiento de Aficionados donde voy aprendiendo el tres y el
piano, dos instrumentos que tienen mucho en común. Cuando contaba con unos
22 años se profesionalizó con agrupaciones como: Lágrimas Negras, la
Orquesta Inspiración, la Orquesta Maravillas de Florida y en La Habana
estuve con el grupo de Senén Suárez".
La Orquesta Maravillas de Florida es una de las más reconocidas en
Camaguey y en la zona del interior de Cuba. Manolito se mantuvo unos 17
años como director, compositor y orquestador, buscando un concepto musical
distinto al de la charanga La Aragón que siempre fue su inspiradora. "Con
la Maravilla grabamos cuatro discos que tienen un sonido diferente:
Recuerdo títulos como: Soy el negro, Y ya para qué. Con ese estilo
diferente tocamos en muchos pueblos de Cuba".
Manolito llega a La Habana en los momentos en que estaba de moda el Boom
de la salsa cubana, un verdadero fenómeno musical de masas. "Sabía que
había una fiebre por las orquestas de tipo jazz band, pero yo tenía la
influencia de las charangas, estaba el ejemplo de Los Van Van y por otra
parte estaba la influencia de los conjuntos soneros: Arsenio, Chapottín,
El Casino, La Sonora Matancera, Rumbavana, de la cual bebió Adalberto y su
Son.".
Manolito fundió el formato de charanga con conjunto: flauta, violines,
violencello, con trompetas y trombones; buscando fuerza sonora. Después
más adelante añade batería y sintetizador, por las exigencias de los
bailes masivos para grandes multitudes. "La banda tiene que sonar duro,
bien afro", asegura el compositor de Caballo grande.
La pianística de Simonet se mueve entre Joseíto González (Rumbavana) y
César Pedroso (Van Van), aunque incluye también a otros clásicos como
Peruchín, Lilí Martínez y Rubén González. Un piano a contratiempo,
asimétrico, a la manera de los ritmos cubanos.
Las letras de las canciones del Trabuco han pegado en la gente de la calle,
en el bailador. A pesar de haber sido interpretadas por diversos cantantes
que han cambiado de agrupaciones, es curioso que todos han mantenido la
línea tímbrica y conceptual de la orquesta. Rosendo Díaz (El gallo), una
voz campestre se ajustó muy bien con una composición como La Parranda, un
verdadero hit internacional de José Valladares. El Águila también grabado
por El Gallo, una canción muy ingeniosa, con aquello de "agárrate del ala"
fue otro éxito del hit parade.
Cuando Carlos Manuel Kalunga gana el Premio de Buscando el Sonero en el
programa Mi salsa, rápidamente Manolito lo coloca en la orquesta y lo pone
en la preferencia nacional. La llegada de Sixto Llorente (El Indio de la
Orquesta Aliamén), dicen que llegó tarde al Trabuco, pero Manolito, ni
corto, ni perezoso lo ajustó a la mecánica de la orquesta y lo lanzó a la
popularidad con un cañonazo en 1999 -antes de concluir el milenio-:
Marcando la distancia "Tu pa´llá y yo pa´cá", una interpretación que
impresionó al candelero musical cubano, con esa fuerza telúrica y mestiza
del Indio santaclareño.
Hasta el hijo de Estanislao Sureda (Laíto), dejó su impronta en esta
orquesta que siempre estuvo decidida a triunfar frente al exigente
bailador. Pero uno de los más resonantes éxitos de Manolito fue la canción
cantada por Ricardo Amaray: Locos por mi Habana, una especie de himno
callejero.
Los premios para El Trabuco no se han hecho esperar. Cuando pocos
confiaban en su triunfo, Manolito se alzó como la orquesta bailable más
popular de 1994. Posteriormente los triunfos fueron uno detrás de otro. La
disquera Eurotropical contribuyó mucho a su difusión por el campo europeo.
Aunque en EE.UU. con el disco Contra todos los pronósticos se alzó con el
Premio en la categoría de Música Tropical ASCAP, una especie de Grammy.
En Cuba se encuentra entre las bandas más premiadas en los últimos años:
Premio Música Bailable Cubadisco 1999. También repiten en el 2000 con el
disco Se rompieron los termómetros. Y en el 2004 arrasaron en el Premio
EGREM con tres galardones: Disco más vendido/ Premio Crítica/ y Gran
Premio en la categoría de Música Bailable/, nada menos que frente a Los
Van Van con su disco Chapeando, que es mucho decir.
Después de este triunfo Manolito conversaba conmigo acerca de su triunfo y
con mucha sencillez me explicaba la excelente factura de su disco Locos
por mi Habana, trabajado con mucha inteligencia.
Simonet desde su comienzo, cuando estrenó su banda el 25 de febrero de
1993, en el Salón La Tropical -frente a Los Van Van- siempre supo hacia
dónde conducía su nave musical. "Nos enfilamos hacia el bailador que es
quien nos guía en los coros, los montunos, en todo".
Por
Rafael Lam
laconga.org
Julio 2005
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