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La Música Cubana del Siglo
XXI
La música cubana del siglo XXI es
difícil de evaluar, despedimos el siglo XX con toda una trayectoria
gloriosa de la música cubana iniciada con la estabilización de los ritmos
de la conga, rumba, criolla, bolero, habanera, son, danzón, guaracha y
después derivado de todo ello: el mambo, el cha cha chá, la pachanga, el
mozambique, el pilón, pa´cá, dengue, salsa, timba.
Podemos decir que se trata de un siglo XX triunfal para la cultura cubana.
Difícilmente encontremos un país en el continente americano y en el mundo
occidental que haya aportado más a la música que este pequeño archipiélago
de sólo 114 mil kilómetros cuadrados.
Con solo nombrar uno de los ritmos cubanos, digamos: el son, Cuba pudiera
vivir de sus glorias. El son alimenta a muchas de las músicas de toda la
cuenca del Caribe; con su formato y con su estructura armónica, rítmica y
melódica. Y qué decir de la habanera que nutrió al tango, el merengue, el
jazz y la danza, la canción mexicana.
La conga estremeció -sin altoparlantes- a E.U. y Europa. La rumba, con sus
variantes edulcoradas y ahora con todo su poderío auténtico que suena en
el Parque Central de New York, en Unión City New Jersey; que miles de
turistas llegan fascinados desde lejanos países del Oriente y Europa.
El bolero arrulló -como canciones de cuna- a millones de latinoamericanos
que asumieron ese género como suyo, que le aportaron antológicas
creaciones, en México, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Panamá y hasta
Argentina y Brasil. La cancionística, desde Ernesto Lecuona -gran
melodista-; hasta los filineros y trovadorescos han colocado canciones en
el hit parade mundial. Recordemos a Osvaldo Farrés, Adolfo Guzmán, Joseíto
Fernández, Antonio María Romeu, Frank Domínguez, Sindo Garay, Manuel
Corona, los Grenet, Lecuona, Julio Gutiérrez, Rodendo Ruiz (padre e hijo),
Leopoldo Ulloa, Prats Portillo y José A. Méndez, Silvio y Pablo.
El Mambo que colonizó al mundo entero de Norte a Sur y de Este a Oeste,
antes que lo hiciera el temerario rock and roll a lo Elvis Presley
estadounidense. El mambo estremeció tan fuerte al planeta que situó a
Pérez Prado como un músico sobrenatural (siempre cubano).
El cha cha chá de Jorrín y la orquesta América puso a bailar hasta la
Reina Isabel, a príncipes y presidentes, a Brigiette Bardot, a los
bailarines del gran musical West side store. Jorrín mantuvo la hegemonía
de la música cubana durante mucho tiempo en la colosal década de 1950,
prodigiosa en música.
Hay una cancionística que se inicia en la trova tradicional del siglo XIX,
renovada en la década de 1940, con el movimiento del feeling. En la década
de 1960 el movimiento de la Nueva Trova con Silvio Rodríguez y Pablo
Milanés a la cabeza.
Cuba impuso un fundamento musical al mundo: más que ritmos y cánones
musicales el derecho a liberarse de normas musicales que dominaron América
durante siglos. También ofreció figuras de leyenda como: Benny Moré (lo
máximo), Miguelito Valdés, Vicentico Valdés, Panchito Riset, Abelardo
Barroso, Tito Gómez, Miguelito Cuní, Antonio Machín, Celio González,
Bienvenido Granda, Lino Borges, Fernando Álvarez, Roberto Faz, Laíto, Desi
Arnaz, Ñico Membiela, Orlando Contreras, Chano Pozo, Mario Bauzá, Machito,
Ignacio Piñeiro, Miguel Matamoros, Arsenio Rodríguez, Enrique Jorrín,
Rafael Lay, Richard Egues, Compay Segundo, Eliades Ochoa, Ibrahín Ferrer,
Blanca Rosa Gil, Celia Cruz, Celina González, Merceditas Valdés, Elena,
Omara, Moraima, La Lupe, Juana Bacallao, Juan Formell, Revé, Chucho Valdés,
Rubalcaba, Adalberto, José Luis Cortés, Juan de Marcos González;
verdaderos reyes de la escena que dan categoría, fama y leyenda a la
música y la cultura cubanas.
El siglo XX terminó a todo tren con un Boom de la salsa cubana y el
Renacimiento del son y la trova tradicional, con los éxitos del Buena
Vista Social Club, capitaneados por Juan de Marcos González de Cuba.
También con un movimiento de latin jazz (afrocubano) que se codea con el
mejor jazz del mundo con Chucho Valdés a la cabeza y su grupo Irakere.
Comienza una nueva era, una nueva música, de la cual Portillo de la Luz
considera que necesita una fisonomía; pero seguramente alcanzará en su "larga
marcha", que comienza. Son músicas alternativas, modernas y la modernidad
tiene su precio. Los aportes de la nueva ola del Movimiento Habana Abierta,
con Kelvis Ochoa a la cabeza, asegura una nueva oleada de talentos
surgidos la mayoría de nuestra alta escuela de música y también de la
tradición oral de congas, rumbas y carnavales que no desaparecen. Se
mantienen a buen resguardo en barrios habaneros y provincias cubanas.
La música cubana contra viento y marea, contra bloqueos e incomprensiones
sigue en su nave indetenible; lleva consigo un yacimiento de timbres,
toques y variables tímbricas que es la fortuna de nuestra cultura. Se dice
que los músicos cubanos salen debajo de las piedras. La música cubana nos
puso en el mapa mundial.
Vea este articulo en (PDF)
Rafael Lam
Cuba
LaConga.org - Abril 2005
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